28 de febrero de 2019
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Violencia de género: una ley coja

28.02.2019 | 20:35
Violencia de género: una ley coja

He estado dos veces en la cárcel por culpa de esta ley tan necesaria como injusta en alguno de sus artículos. La primera fue hace ya 9 años, y fui yo quien encerrado en mi coche llamé a la policía, ya que la madre de uno de mis hijos se había lanzado encima del parabrisas del coche armada con un cuchillo dando golpes y gritos. Yo huía porque me avisaron que había salido para agredirme, pero me encontró y me persiguió con su moto. Ella padece un gravísimo trastorno bipolar con crisis a veces muy violentas. Pues bien, vino la policía y la detuvo y me pidieron que fuera con ellos a declarar a la comisaría, a lo cual no tuve el menor inconveniente. Después sin ningún tipo de explicación pese a haber sido yo quien pidió socorro para evitar que me agredieran pasé a los calabozos de la Dirección General de Seguridad, o más bien a las mazmorras, porque aquello era indigno de un país civilizado. Más bien parecían cámaras de tortura de la Inquisición de la Edad Media que una celda. He de decir que tengo una excelente y profunda amistad con mi ex agresora (cuando no tiene crisis violentas, claro).

La segunda vez que me encerraron fue en mi segundo matrimonio hace solo 3 años, esta vez me tocó los calabozos de la Guardia Civil en Bétera, a raíz de una denuncia de supuestos malos tratos «psicológicos» que presentó mi esposa en aquel entonces. Yo me quería divorciar y ella no. Y pretendía una pensión tan alta que me hubiera dejado sin dinero para mantener a mis otros 3 hijos y a mí mismo probablemente. Otros 2 días más, preso, sin libertad en otro zulo de tortura. Aunque esta vez la Guardia Civil me decía 'ánimo hombre, que esto pasa todos los días y casi siempre se sale en libertad y sin cargos'. Espeluznante€. A todo esto, entras y sales esposado como si fueras un criminal.
En ambas ocasiones salí libre y sin cargos pues obviamente todo era falso. Mi abogada de izquierdas y feminista como yo contribuyó a ello. Jamás he puesto un dedo encima de una mujer para agredirla pero sí he estado a punto varias veces de ponérselo a un hombre para defender a una mujer (mi madre) de malos tratos «psicológicos»; por cierto: mi propio padre. Si le sale bien la acusación hubiera perdido mi casa, mi hijo y mi sueldo casi entero.
Conozco bastantes hombres que han pasado por estas injustísimas situaciones. Hubo uno una vez que incluso llamó a la comisaría de violencia de género para denunciar que su mujer le pegaba y le dijeron que eso solo era para mujeres y que llamara a otro sitio.

Sinceramente no creo que luchar contra una gigantesca injusticia -mujeres asesinadas por hombres maltratadores- se deba hacer cometiendo decenas de miles de pequeñísimas injusticias, comparativamente hablando, claro, metiendo presos a decenas de miles de hombres cada año, que luego salen libres porque no son culpables de nada. Simplemente una significativa parte de estas denuncias de maltrato son inventadas o falsas para conseguir determinadas ventajas: pensión, casa, la custodia de los hijos y/o simplemente castigar o perjudicar al marido con el calabozo. Según el informe del Consejo General del Poder Judicial de 2016 se presentaron en España 142.293 denuncias por violencia de género. De estas, más del 45% derivaron en sobreseimiento libre o provisional y solo el 12% fueron condenatorias. De estas denuncias el 95% de los acusados son hombres. Esto quiere decir que solo en 2016, 57.031 hombres fueron posibles, probables o casi seguramente acusados de forma falsa o injusta ya que salieron en libertad sin cargos pero después de haber estado esposados y privados de libertad varios días.

Según el propio Consejo General del Poder Judicial, entre los años 2004 y 2015, más de un millón de denuncias interpuestas por violencia de gánero fueron archivadas, no estaban probadas o incluso son consideradas simulaciones de delito. La mayoría de estas denuncias afectan a hombres en proceso de divorcio. Las consecuencias que tienen las denuncias falsas por violencia de género para el hombre es pasar hasta 72 horas en prisión preventiva. También se le expulsa del hogar familiar, no puede solicitar la custodia compartida de sus hijos, ni solicitar ningún tipo de prestación pública. En cambio, la mujer, al interponer una denuncia por malos tratos, tiene ciertos derechos como son la asistencia jurídica gratuita, ventajas laborales e incluso recibir una prestación económica social si la necesita. Además las penas que puede recibir si se descubre que esa denuncia es falsa son mínimas.

Conste que estoy absolutamente a favor de la ley de violencia de género y de todas las medidas en este sentido vigentes y por venir. He estado 10 años en libertad provisional pendiente de juicio por defender a una mujer y un médico por un supuesto delito de aborto ilegal y he ido a declarar, durante 25 años, más de 20 veces a un juzgado por supuesto delito de aborto ilegal. Ya estaba acostumbrado a vivir con un pie dentro de la cárcel y otro fuera hasta que llegó la Ley Zapatero del aborto y acabó con la inseguridad jurídica de mujeres y médicos abortistas como yo.
He dedicado toda mi vida profesional, 39 años, a luchar por este y otros derechos de las mujeres y los hombres. Y he hecho gratis sin cobrar más de 10.000 abortos de los 70-80.000 de los que soy autor o responsable. Y con lo que gané hice centenares de acciones sociales por la mujer en Cuba, Nicaragua, etc.

NO es justo que si la mujer denuncia por malos tratos, la policía detenga esposado inmediatamente al hombre y lo encarcele hasta que lo vea un juez días después y que si es el hombre el que denuncia a la mujer a ella no le ocurra lo mismo. Aunque la solución no es esa, sino que nadie: ni hombre, ni mujer vayan presos «inmediatamente», sino que por ejemplo se le comunique al denunciado con la misma celeridad con la que se le detiene y esposa actualmente, que debe presentarse ante el juez antes de 24 horas, pero sin privarle de libertad, ni torturar sicológicamente a nadie, hombre o mujer, hasta que se demuestre su culpabilidad o no delante de un juez.

También podrían hacerse protocolos de obligado cumplimiento por parte de la policía por ej: a) si la mujer llega con lesiones evidentes se detiene lógicamente al hombre inmediatamente; b) si no hay lesiones evidentes y se trata del típico caso que se alega una amenaza o maltrato hace semanas o días se comunica al hombre inmediatamente que debe presentarse ante el juez antes de 24 h.. En fin, hay muchas posibles soluciones alternativas que eviten esta privación de derechos. Reformemos solo este artículo de la ley de violencia de género y hagámoslo más justo intentando mantener la seguridad de las posibles víctimas de asesinato por hombres. No creo que el resultado final sea muy diferente en número de víctimas mortales si cambiamos este artículo y hacemos algo para que no se ahonde más la brecha entre hombres y mujeres sino al contrario.

Además, este artículo viola flagrantemente la igualdad ante la ley que garantiza la Constitución Española. Ni la Constitución ni la Ley de Violencia de Género tienen por qué ser intocables. Lo mejor es reformarlas y adaptarlas a las necesidades de la sociedad siempre en evolución. Y de paso quitémosles argumentos a los que cantan en sus mítines la canción de Viva la muerte del legionario general fascista Millán Astray, es decir, a los nuevos filofascistas del Sur de España: VOX. Hago pues un llamamiento público a todas y todos mis compañeros feministas y demócratas de cualquier orientación política a reflexionar y actuar sobre este tema tan vigente (josepcarbon@yahoo.es).

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