06 de marzo de 2019
06.03.2019

El paro tiene nombre de mujer

06.03.2019 | 20:45
El paro tiene nombre de mujer

Por la ventana del vagón del tren que me lleva a mi trabajo, observo un magnífico paisaje: un amanecer en la costa valenciana, con la Albufera como carta de presentación. Es una invitación a reflexionar, con serenidad, sobre un tema que me preocupa y que debería preocupar a toda la sociedad: el elevado número de mujeres desempleadas. En los días previos a la celebración del Día Internacional de la Mujer, conviene reflexionar sobre esta cuestión.

Según el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad, en febrero, el 58,64 % de los españoles desempleados son mujeres, es decir 1.928.815. Además, salvo en el grupo de los menores de 25 anos, las cifras de mujeres desempleadas superan a las de los hombres. Si ahondamos un poco más en los mencionados datos oficiales, veremos que entre la población extranjera la mujer también encabeza el paro en todas las franjas de edad.

En la Comunitat Valenciana los datos del desempleo son también preocupantes. Es la tercera comunidad con más paro en España (375.397), después de Andalucía (813.359) y de Barcelona (396.642). Si nos centramos ahora en los datos del desempleo femenino, la Comunitat Valenciana alcanza el segundo puesto con 224.881 mujeres desempleadas con edades superiores a 25 años. Casi el 60 % de los demandantes de empleo en la Comunitat Valenciana.

Si alguien piensa que los últimos datos de la EPA son mejores para la mujer tenemos que decir que todo lo contrario, en el último trimestre de 2018 en la Comunitat Valenciana del 14,3 % de parados, algo menos que en el 2017 (16,3%) el 16,4% son mujeres frente al 12,6 % de los hombres y en todas las franjas de edad se constata esa diferencia. ¿Es o no para preocuparse?

Me da la impresión de que la igualdad entre hombres y mujeres, en pleno siglo XXI y en España, está muy lejana. No basta con listas paritarias, con salir en los medios de comunicación con buenas intenciones, hacer jornadas y homenajes. Esto no es suficiente, si queremos plena igualdad entre hombres y mujeres. Tener un empleo digno es prioritario para todas las personas y miles de mujeres no lo tienen.

En un estado democrático la igualdad en el empleo, como en los salarios, tiene que ser real. Adela Cortina mostraba su preocupación en una entrevista en 2015, al observar que «€hemos llegado a un nivel excesivo de desigualdad que no solo es injusto en sí mismo sino que pone en peligro la democracia».

Por último y como decía la política estadounidense Bella Abzub (1920): «la prueba para saber si puedes o no hacer un trabajo no debería ser la organización de tus cromosomas».

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