25 de abril de 2019
25.04.2019
Carta blanca

La causa que no aguanta más

25.04.2019 | 21:20
La causa que no aguanta más

En estos días parece estar negada hasta la pretensión de opinar si no se atiende a los ejes marcados por la campaña electoral. No obstante, voy a llamar la atención sobre la dimensión educativa que debe proyectar la ley y que se distingue perfectamente de su aspecto coercitivo. Me referiré a la situación que vienen sufriendo nuestros escritores.

Es sabido que escogemos una u otra forma de vida y adaptamos la organización de nuestros días de conformidad con el modelo de vida escogido. Unos deciden aspirar a la presidencia del gobierno; otros persiguen día y noche cualquier oportunidad de negocio; lo adquirido, lo ganado será de ellos y solo de ellos por los siglos de los siglos. Pero también hay otros que hacen, por ejemplo, de la lectura y de la escritura el eje sobre el que se articulan las horas de su vida. Al primero de sus contratos con una editorial le siguen otros si su acierto consigue allegar lectores. Este tipo de personas tienen en sus contratos una garantía de respeto de su trabajo y esperan que el beneficio logrado les acompañe mientras las ediciones continúen sucediéndose durante el período que marca la ley. Pasados setenta años esos trabajos (novelas, comedias, poemarios, tragedias, etc.) pasan a ser propiedad de la comunidad.

Pues, bien, los que hayan escogido uno u otro modo de vida que no esté asociado a la escritura, dispondrán año a año del beneficio logrado y nadie cuestionará su pensión. El escritor tiene negado este derecho. El trato dado al escritor no ha podido ser más discriminatorio; nadie cuestiona las recaudaciones anuales del capital cuando se percibe la pensión de jubilación. Sí se cuestiona y sanciona al escritor que declara sus derechos de autor y su pensión. Más aún, ¿cómo puede una ley privar a un escritor del derecho a seguir escribiendo y a recibir la compensación económica merecida por el fruto de su trabajo? Todo parecía muy injustificable, escandalosamente arbitrario.

Por ello, el escritor sancionado, Javier Pérez Reverte, dejó el tema en manos de la Justicia y un juez, Arturo Rodríguez Lobato, ha dictaminado que no es incompatible cobrar los beneficios de sus derechos de autor y la pensión de jubilación para la que ha tributado años y años. Pero la Seguridad Social ha interpuesto un recurso contra la sentencia que dio la razón al escritor, le liberó de la sanción y reconoció el derecho a su pensión. ¿Qué enseñanza se ha pretendido trasladar a nuestra sociedad urgiendo una demanda por parte de La Seguridad Social? ¿Alguien duda que es necesario para armar nuestra sociedad el favorecer la actividad de los escritores? ¿La actividad del artista como la del escritor, al igual que los derechos obtenidos con su trabajo, no deberían estar protegidas por ley a lo largo de toda la vida del artista? ¿No se debería favorecer que perciba y tribute por los derechos de autor generados a lo largo de su vida, pero que pueda cobrar su pensión?

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