14 de junio de 2019
14.06.2019
Tribuna

Cifra inasumible

14.06.2019 | 20:44
Cifra inasumible

Son muchos los titulares dados por los medios de comunicación y especialistas en la materia, con los que evidentemente coincidimos todas y todos, pero quizás la frase que mejor resume la cifra de un millar de mujeres asesinadas por la violencia machista es que estamos ante un dato previsible, inasumible y vergonzoso para nuestra sociedad. Resulta escalofriante pensar que en nuestro país, con todo lo avanzado y desarrollado que nos consideramos, han sido asesinadas ese número de mujeres en el ámbito de su pareja o expareja desde que en 2003 se empezó a llevar un registro sobre estas víctimas.

Según ha dado a conocer la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, la media durante esos años ha sido de 60 asesinatos, siendo 2008 el ejercicio con más víctimas mortales, llegando a las 76 mujeres; mientras que el año pasado se registraron 47, situándose como el que menos asesinatos hemos sufrido. Si a estos datos le añadimos las estadísticas del Centro de Investigaciones Sociológicas, donde se indica que más de 600.000 mujeres padecen anualmente algún tipo de episodio relacionado con esta violencia, resulta indispensable empezar a asumir la terminología de las Naciones Unidas, donde se califica de pandemia la situación producida con la violencia machista. Es más, si verdaderamente se ampliara el ámbito de actuación donde se produce violencia sobre las mujeres, superando la estricta esfera sentimental, tal y como recomiendas todas las instituciones internacionales, la cifra aumentaría considerablemente y nos haría ser mucho más estrictos en la necesidad de implementar políticas penales, de concienciación, formativas y educativas para afrontar uno de los problemas más acuciantes que existen actualmente a nivel mundial en relación a los derechos humanos.

Ante esa realidad, y analizando las características personales de las víctimas, descubrimos que poco importa la edad, estatutos social, estudios, nacionalidad o religión que procesen, por cuanto hablamos de un problema estructural y de una forma equivocada de entender la relación hombre-mujer. A partir de ahí, el único dato que comparten la mayoría de las mujeres asesinadas, es que muchas de ellas nunca llegaron a denunciar episodios de violencia machistas o incluso habían retirado la denuncia.

Este es un error que comenten muchas de esas mujeres, las que han sido asesinadas o las son víctimas de otro tipo de violencia, pensando que se trata de una cuestión privada o que el Estado no cuenta con los resortes necesarios para ayudarlas. Nada de eso es cierto, y lo único que debemos tener claro es que la denuncia es el mejor instrumento para luchas contra esta lacra.

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