25 de julio de 2019
25.07.2019

Pornografía y educación sexual

25.07.2019 | 20:25
Pornografía y educación sexual

En el mes de junio tuvimos la ocasión de escuchar en València a Carmen Orte y Lluis Ballester, investigadores de la UIB, presentando su libro: Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales. La investigación la han realizado en 7 comunidades, cuestionando a 2.500 jóvenes entre 16 y 29 años. Los datos que dan son escalofriantes:
La iniciación en la pornografía comienza a los 8 y 9 años con los móviles y sin que decidan buscarlo, sólo poniendo tetas o culo les salen páginas pornográficas, fácilmente asequibles y gratuitas. Esta iniciación se generaliza a los 14 años. Los varones son los primeros en iniciarse en la pornografía y son los grandes consumidores de ella: el 87% dicen que la han visto alguna vez y casi un 30% se consideran un poco adictos o posiblemente adictos. En ocasiones, los vídeos de este tipo de pornografía muestran prácticas como «sexo sin preservativo» o presencia de violencia con estrangulamiento o golpes, con la consiguiente normalización de estas prácticas en los jóvenes que les incita a pedírselas a su pareja o a acudir a la prostitución para realizarlas. Según Carmen Orte, el vídeo porno más visto en la actualidad, en internet, escenifica «una violación en grupo muy violenta», lo cual coincide con aumento de casos como el de La Manada; más de 100 manadas judicializadas en España. La investigación constata también que este tipo de pornografía está detrás del aumento de prácticas de riesgo, con un impacto negativo sobre la salud: sexo sin preservativo, con diversas parejas, en grupo y con presencia de violencia. Un 50% de los jóvenes reconoce haber incrementado estas prácticas después de consumir pornografía. El 80% de los jóvenes dicen no haber recibido una educación sexual satisfactoria o no haber recibido ninguna.

Todos estos datos evidencian una cosificación de la mujer, mujer sumisa, objeto a disposición de cualquier deseo o fantasía masculina, que silencia el deseo femenino y ensalza la erección y potencia agresiva del órgano masculino. Toda una muestra de la sexualidad falocéntrica y patriarcal donde la clave principal son las relaciones de dominio-sumisión. Pero esto no es sexualidad sino sexo, sin relación ni intimidad, donde la otra no existe. Y no existe porque la otra, mujer real, se ha convertido en una mera imagen-cosa, lo cual está incidiendo ya, como cuentan varias terapeutas sexuales, en la ausencia de imaginario y de deseo por las mujeres reales, sus parejas, con lo cual han de recurrir a la pornografía para masturbarse o a la prostitución para cumplir sus fantasías, construidas en la visión masiva de pornografía. También lo hemos podido ver en el documental Placer femenino de Bárbara Miller. Y qué casualidad que ante la sentencia de La Manada, el presidente de VOX en el Parlamento Andaluz, Francisco Serrano, haya declarado que «la relación más segura entre un hombre y una mujer será únicamente a través de la prostitución».

Todo esto está afectando a las actitudes y comportamientos sexuales y a la idea que tienen adolescentes y jóvenes, ellos y ellas, aunque mucho más ellos, sobre las relaciones interpersonales y de pareja. Además, con el uso masivo de pornografía se pierden cuestiones fundamentales de la sexualidad; el consentimiento, el diálogo respetuoso de los cuerpos y la igualdad en el deseo, es decir ponerse en el lugar del otro u otra, lo cual significa tener empatía en las relaciones, todo lo que propone la Coeducación afectivo-sexual. No olvidemos que alrededor de la mitad de las mujeres (el 46,8% de las jóvenes y el 51% de las adultas) ha mantenido relaciones sexuales sin ganas, según el Diagnóstico de la mujer joven en la España de hoy, realizado por el Instituto de la Mujer (www.lavanguardia.com 2/06/2019)

Todos estos datos y otras muchas investigaciones sociológicas están insistiendo en la necesidad de una Educación afectivo-sexual. La misma Ley Orgánica, 1/2004 del 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, recoge la necesidad de esta educación como prevención de la Violencia de Género, o más bien de la violencia machista. Es toda la población la que necesita Coeducación afectivo-sexual. Y en esto tienen responsabilidad los medios y las instituciones educativas.

Todas las comunidades han elaborado planes de Coeducación, y en ellos se incluye, o se debe incluir, la educación afectivo-sexual. Esto es lo que ha hecho Navarra con su programa SKOLAE, un programa que incluye la crítica al sexismo y la construcción social en igualdad, junto con la educación afectivo-sexual y el buentrato, para todas las etapas educativas obligatorias, con una enseñanza democrática de diálogo y pensamiento crítico. Sin embargo este plan ha encontrado resistencias y ha sido denunciado por parte de sectores conservadores y doctrinarios, católicos y evangelistas. Con las iglesias hemos topado, como siempre. También desde las Conferencias Episcopales de aquí y de otros mundos, y el mismo Vaticano (El diario.es 10/067 2019) considera a la ideología de género, llamada por ellos así, de querer crear una sociedad sin sexo. Y es que confunden el sexo con el género y las témporas. Doctoras tiene el feminismo que les sabrán enseñar la igualdad entre mujeres y hombres, si ellos lo pidieran.

En la Comunitat Valenciana también existe un plan de Coeducación y una Guía de Educación Sexual para Secundaria, Bachillerato y Ciclos. Ello exige una gran formación del profesorado. ¿Pero de qué forma puede hacerse esta formación? Porque la Educación Sexual es transversal a todo el currículo, ya que en ella se dan aspectos biológicos, sociales, culturales, afectivos, interculturales, etc. En ella se habla de igualdad, de diversidades, de prevención de la violencia, de respeto, de amor sano y de vínculos en igualdad y buenos tratos. Ahora bien, cuando se dice que es transversal al currículo y que puede hacerse desde cualquier materia es como decir que todas las personas o ninguna pueden hacerlo. Porque esta educación es un proceso largo, en la que casi siempre una actividad guarda relación con la siguiente, y no puede dejarse a la buena voluntad del profesorado si no se hace en un tiempo y espacio preciso, negociado y consensuado y exclusivamente para ello, un tiempo que exige un cambio en el currículo. Exige también una gran formación del profesorado que lo imparta y unos grandes recursos económicos. También habría que impartirlo en la formación inicial del profesorado, en las facultades de Pedagogía y Magisterio. Entonces sí podríamos hacer una verdadera educación sexual y una enseñanza del buentrato que impida la Violencia. Mientras tanto aquí está la Guía de La Comunitat Valenciana:

Els notres cossos, els nostres drets : guia d'educació sexual... salutsexual.sidastudi.org/es/registro/a53b7fb3689e67440168a7ddec35005e

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