08 de agosto de 2019
08.08.2019

Mejor no agitar

08.08.2019 | 18:40
Mejor no agitar

Los calores del verano han traído de nuevo a las pantallas de TVE «Verano Azul», tras su regreso remasterizado en 2014 y 38 años después de su estreno. El primero de los 19 capítulos sobre las vacaciones de unos niños en Nerja se emitió en octubre de 1981. La repitieron muchas veces, nos la sabíamos de memoria. Hasta que Bea, Desi, Javi, Pancho, Quique, Piraña y Tito fueron quedando atrás, anclados en el tiempo, al dejar sus seguidores de ser niños.

En nuestra sociedad de smart phones, la muy llorada muerte de Chanquete (Antonio Ferrandis) fue trending topic mundial gracias a los miles de tuiteros cuarentones que se revolcaron en la nostalgia de la infancia. Cinco años más tarde, disponible completa en la web, la tele pública la coloca en la parrilla, otra vez, nadie sabe muy bien por qué.

Lograr el entusiasmo de los niños de hoy en día se antoja complicado y tampoco los apasionados de entonces, que tatareábamos la canción mientras volábamos en bici en los pueblos donde veraneábamos, vamos a verla otra vez. Al menos, no yo. Algunas experiencias no pueden revivirse. «Verano azul» es una serie maravillosa en mis recuerdos y así quiero que siga. Con una mínima cuota de pantalla en La 2, solo ha conseguido que algunos se aprovechen para conseguir la efímera notoriedad de las redes criticando su emisión porque aparece un menor con problemas alimentarios al que llaman por ello Piraña.

La complacencia en el pasado se ha instalado también en el acces prime time del poco exigente agosto. «Viaje al centro de le tele» vuelve con nuevos montajes de programas ya vistos para enfrentarse al formato del archivo de Telecinco, con otro de sus títulos entre exclamaciones, «¡Toma Salami!». Desde luego, siempre son preferibles los vídeos de Mecano y el «Un, dos, tres» que «TVEmos», que amenaza con regresar en septiembre.

La fiebre por recuperar lo que nos gustaba está en todos lados. La FOX acaba de estrenar «BH90210», seis episodios entre el culebrón y el docu-reality en clave de parodia -o no- en los que los protagonistas de «Sensación de Vivir» interpretan personajes de sí mismos mientras preparan una versión de la serie de sus vidas. Aquellas caras vuelven a sonreír al son del pegadizo tema de apertura que tanto tuvimos en la cabeza, aunque a alguna cuesta reconocerla por exceso de cirugía estética (Jennie Garth, «Kelly»). Definitivamente, es recomendable mantener algunos recuerdos intactos.

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