04 de septiembre de 2019
04.09.2019
Falta o bona

Propuestas con derecho a roce

04.09.2019 | 19:45
Propuestas con derecho a roce

El despliegue para presentar las 370 propuestas para un Gobierno Progresista fue espectacular y por ello ha sido catalogado como un dato de arranque de campaña. Digamos que es ambivalente y sirve para varios objetivos. Viene a justificar este largo mes de agosto en que se acusaba al jefe del Gobierno en funciones de estar de vacaciones o de no hacer nada por resolver el tema principal. Y es una plataforma para despegar y si hace falta (y todo apunta a que va a ser así) un programa electoral muy abierto (este adjetivo lo utilizó Pedro Sánchez casi tantas veces como el de progresista). Hoy jueves las comisiones negociadoras se reunirán y Adriana Lastra e Irene Montero supongo que llevarán la voz cantante. La primera ha estado últimamente muy cauta sin dejarse llevar por provocaciones de uno y otro signo. Y la de Podemos más, casi eclipsada, por contraste con Pablo Iglesias que salió el primero a la palestra con su propuesta de cien hojas y luego con diversas intervenciones en emisoras de radio. La última fue nada más recibir le envió de las propuestas nuevas para que se decida a apoyar un Gobierno Progresista. Se mostraba receptivo a la música y a entrar a dialogar pero con reticencias, las mismas de siempre. Y remachó que a su entender la salida es un gobierno de coalición. Veremos cuánto dura la negociación (la anterior en 2 o 3 días acabó mal y lo han reconocido que así es imposible llevarla a buen término).

Lo que salta a la vista es la cantidad de coincidencias en los programas de ambos, se miran, se estudian, se solapan y van por el mismo camino, a veces con diferencias mínimas. Lo que quiere decir que pueden hacer un largo trecho del camino juntos. No es un matrimonio, es una pareja abierta con derecho a roce.

Las objeciones subsisten, de uno y otro lado, y no se recatan de destacarlas, en el mismo texto y en la locución pública del pasado martes, y por boca de sus portavoces, en algún caso más que críticos. La que más le ha dado a la bola es Ada Colau, que va a la suya y no se cortó, a pesar de seguir como alcaldesa de Barcelona gracias al PSC.
Quedan pocos días para que se decidan a ceder ambos y lanzares, si hay seguridad para un nuevo intento de investidura, y en caso contrario a la palestra electoral, con lo que tiene siempre de albur, digan lo que digan las encuestas, algunas muy favorables al Psoe. Los demás partidos de la oposición, PP y Ciudadanos creen que se acerca la hora electoral y que la decisión estaba tomada y que todo ha sido un plan establecido desde que falló el pacto en las Cortes.

Para hacer entrar en razón y hacerle cambiar de planes los socialistas han puesto carnaza, una comisión de seguimiento de los pactos, y la entrada de representantes de Podemos en cargos de «instituciones importantes» pero nada de Consejo de ministros. Lo cual va a ser objetado como insuficiente, a buen seguro. No se trata de una nueva humillación como no lo era la propuesta de una vicepresidencia y tres ministerios. Pero no les llenará.
Ambos son conscientes de lo que se juegan y que el contexto de las pasadas elecciones era distinto al que se podrá considerar en noviembre si hay otra vez que ir a las urnas. Y los otros partidos necesarios (socialistas y Podemos no suman la mayoría requerida) habrán de pensar por sí mismos en sus objetivos y en qué coyuntura van a desarrollarse los futuros comicios. Como dicen en los ruedos, que Dios reparta suerte.

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