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Las madres ya lo sabían

En los comedores escolares no se come sano. En unos pocos se come bien; en otros pocos, mal; y en la mayoría, regular tirando a mal. Lo han constatado los nutricionistas, quienes han realizado un estudio en la Comunitat Valenciana. El informe viene a confirmar lo que las madres ya sabían desde hace tiempo pero no podían demostrar: que es imposible comer bien por un precio de menú de 4,25 euros por niño y día que fijó la Conselleria de Educación. Es increíble que en algunos centros se pueda hacer la comida diaria de los escolares, incluso, por menos de tres euros. No parece sensato que el ahorro en un centro educativo deba estar vinculado al menú escolar. Parece irracional que la Conselleria de Educación renuncie al control del comedor escolar y que permita que cada colegio contrate con la empresa que considere conveniente. Para un alumno de Infantil, de entre tres y seis años, que está en plena fase de crecimiento, comer bien debe ser una asignatura más importante que las Matemáticas o el Inglés. La Generalitat Valenciana debería prestar atención a esta cuestión porque es la responsable última de lo que pasa en los centros educativos. La realidad de lo que pasa en los comedores escolares, que denuncian los nutricionistas, demuestra que el Consell no practica lo que predica. ¿Dónde queda lo de la tan pregonada dieta mediterránea? ¿Dónde, la preocupación por la alimentación de los menores? Luego, nuestros políticos se rasgan las vestiduras cuando la Comunidad Valenciana aparece la tercera en el ámbito nacional en número de menores con obesidad. Dan unas cuantas ruedas de prensa para que mejoremos nuestros hábitos y dejar tranquilas sus conciencias, mientras en paralelo transforman la asignatura de Educación Física en algo cada vez más teórico, con exámenes escritos sobre las reglas de la petanca. Y para colmo, sirven fritos en los menús escolares. Por el precio, seguro que no se hacen con aceite de oliva.

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