Vale la pena llegarse a Nuevo Centro y descubrir en la plaza central una exposición de carteles de cine -inaugurada el pasado martes- que nos permiten un recorrido por las imágenes desde 1929 hasta hoy. El motor de esta muestra es Alfredo Solaz el cual encargó a Vicente Lorenzo que los realizara, todos con la misma técnica, y al mismo tamaño. Y durante unos años lo tuvo a la faena, como un mecenas, y patrón, mientras iba pensando qué películas le motivaban más a él o cuales eran más emblemáticas, sin que viera con un ojo limitado el acopio del legado del cinematógrafo español (de autor español, de producción nacional o internacional, rodadas en España… o no).

El artista se aplicó con arte y buena técnica usando de la pintura acrílica y la acuarela y el resultado no puede ser más satisfactorio, aunque él dice que la idea original es de otro (por ejemplo Jano) y que él ha tratado de hacerlos con la mayor fidelidad, aunque están recién pintados y estos no son para poner en la calle.

El cartel es un grito en la calle. Rafael Solaz en el acto de presentación se refirió a los pasquines valencianos del siglo XVII. Y a la tradición de cartelistas valencianos, entre otros Josep Renau, gran teórico del medio y que en México se dedicó con mucha asiduidad a esta tarea. Esta muestra va a coincidir con el ciclo que trae la Filmoteca de Gavaldon, el director mexicano, autor de una versión de La barraca de Vicente Blasco Ibáñez.

Desiré Juliana ha colaborado en este proyecto largamente acariciado por Alfredo Solaz y llevado a adelante contra viento y marea, en un empeño singular. Podía haber buscado el apoyo de varias instituciones (en un mes de Mostra de València o con diversas plataformas) pero él es un independiente, aunque conoce bien las entrañas de las instituciones y fundaciones, puesto que estuvo al frente del Museu de les Falles y colaboró con la Mostra de València, en diversos apartados, incluso con Jorge Berlanga. Y de otra parte conoce muy bien a los artistas valencianos de diversas generaciones, a quienes respeta mucho, y que le aprecian a él más. Sabía a quién dirigirse para este encargo. El cartel de esta exposición es un prodigio muy años 30.

El cartel de cine ha sido el mejor reclamo y ha convertido este arte, con ayuda de las diversas fases que ha atravesado su impresión, tanto en el siglo XIX como luego en el XX. Los coleccionistas los buscan y a veces sus reproducciones también son atesoradas. El cine español ha perdido muchos ejemplares de sus películas famosas, sobre todo, del cine mudo. Sucede aquí y en EE.UU.

Algunas de estas películas las vimos de niños y dejaron su marca indeleble. Otras las pudimos visionar en cine clubs y luego cuando lo han permitido los nuevos soportes, video, o Cds pero también en pases en TVE (Historia del cine español). Redescubrirlas a veces es un intenso placer. Porque el cine es reflejo de una sociedad, de un tiempo, de una manera de entender la vida, y su testimonio. Transmite sueños, transmite emociones, también ideas. Hay éxitos que puede explicar la sociología (y también los fracasos, o los escándalos).

En esta ocasión se reúnen 111 carteles. Pudieran haber sido seleccionados 1111 dijo Lorenzo, pero en todo caso si no están todas las que son, las que sí que están merecen la visita por sí mismos. Es un placer repasarlos.