11 de octubre de 2019
11.10.2019

Paralelismos británicos

11.10.2019 | 20:38
Paralelismos británicos

Después de meses de rumores, desmentidas de rumores y filtraciones a la prensa, en febrero de 2019 se presentaba Change UK–The Independent Group. Una escisión de siete (ex)miembros del Partido Laborista Británico, a la que pronto se le sumarían otro (ex)miembro del Partido Laborista y tres del Partido Conservador. Change UK aspiraba a representar a aquellos que se habían quedado «políticamente huérfanos» tras el abandono del «centro político» de los grandes partidos.

Tres fueron sus razones para la escisión: 1) La crítica a cómo Jeremy Corbyn había llevado el Partido Laborista al «extremo» del espectro político y por tanto -argumentaban- imposibilitando a los laboristas la victoria en cualquier contienda electoral; 2) La posición del Laborismo en relación al Brexit, en la que no había un compromiso claro con un segundo referéndum ni con defender el movimiento de mantenerse en la Unión Europea y; 3) La supuesta crisis de antisemitismo en Labour, fabricada por los medios de comunicación británicos cómo forma de atacar al líder de los Laboristas.

La principal figura de Change UK, el joven representante laborista por Streatham, Chuka Umunna, otrora considerado como una joven promesa que podría llegar a liderar el Laborismo, llegó a ser el representante de su circunscripción aupado por un proyecto rompedor a la izquierda de su partido. No obstante, una vez entró dentro del aparato, no tardó en adaptarse a los discursos moderados mayoritarios con el fin de aupar su carrera. La llegada del Corbynismo frustró sus posibilidades como líder, lo que pronto le convirtió en un feraz crítico del líder del partido, característica que compartía con sus otros seis compañeros de viaje en la escisión.

Así nacía Change UK, sin estructura, sin programa, registrado cómo una empresa privada, motivado por figuras que no veían posibilidades de ascensión en sus partidos y sin mostrar de dónde venían sus finanzas. A pesar de ello, los medios de comunicación acogieron la apuesta con los brazos abiertos y de forma acrítica. Sondeos les anunciaban cómo el tercer partido en discordia, capaz de romper el molde del sistema de dos partidos por delante de los tradicionales Liberal-demócratas. Mientras los once parlamentarios se paseaban por platós de televisión, a ningún periodista mainstream le parecía importar el hecho que no tuvieran un programa ni ideas claras, no se supiera cómo se financiaban o que en su primer día de vida uno de sus miembros hubiera hecho unos comentarios abiertamente racistas en una entrevista en directo.

Su estrellato pronto llegó a su fin, tras varios cambios de nombre y una campaña electoral a las europeas en la que el autoproclamado partido del Remain no obtuvo ni un mísero europarlamentario (en comparación con el Partido del Brexit que, siendo también de reciente creación, consiguió ganar las elecciones europeas). El fracaso de las elecciones propició la salida de seis de los once parlamentarios del grupo, incluyendo la de su principal impulsor Chuka Umunna que fue a parar, junto a la mayoría de los parlamentarios que dejaron el grupo, al partido Liberal-demócrata. Aquellos que habían llegado para ser el En Marche británico acabaron por virtualmente desaparecer de las encuestas.

Los paralelismos británicos. La inesperada subida de una izquierda populista con la irrupción de Podemos y con la victoria de Jeremy Corbyn en las primarias del partido laborista, el crecimiento del independentismo escocés y catalán, o las crisis constitucionales que se viven tanto en España cómo en Reino Unido en un mismo periodo temporal, son algunos de los paralelismos que podemos encontrar entre actualidad británica y la española. Es por ello por lo que quizá siento que ya he vivido aquello de una joven promesa que, frustrado por no alcanzar el poder en su espacio político, funda un nuevo partido y es acogido gentilmente por los medios de comunicación, a pesar de no tener estructura conocida, programa ni claridad sobre su financiación.

Es fácil prever un mejor futuro a Más País que a Change UK, principalmente porque el sistema electoral español es proporcional (a pesar de que esta proporcionalidad sea imperfecta con dejes mayorizantes), mientras que el británico es mayoritario y por lo tanto los partidos políticos nuevos y pequeños tienen muchas menos posibilidades de supervivencia. No obstante, en el último ElectoPanel de Electomanía se estima una intención de voto a Más País menor al 5%. Mientras que, cómo los compañeros de Electomanía explican, esto es sólo una estimación, constata una tendencia a la baja de la apuesta política de Inigo Errejón. A su vez, la joven formación ya cuenta con la dimisión de una figura de alto nivel con el caso de Clara Serra y el primer escándalo por el supuesto caso de acoso sexual de uno de sus concejales en Madrid.

Aún queda una eternidad en tiempo político hasta el 10N. Así pues, el tiempo dirá si Más País se constituye como alternativa en el espectro político a la izquierda, o si su líder acabará cual Chuka Umunna, yéndose a una alternativa política establecida desde la que poder seguir su vendetta. Tiempo al tiempo.

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