02 de noviembre de 2019
02.11.2019

El cementerio del Père Lachaise de París

02.11.2019 | 18:53
El cementerio del Père Lachaise de París

El cementerio del Père Lachaise de París es el sentimentalismo que mueve el concepto amor. Junto a las tumbas el calor se cristaliza y el romanticismo parece no ser caduco. El tiempo es un narrador de conceptos predilectos; sí, es el fragmento inoportuno que convierte en oportuno, una mera anécdota: la vida. Pasear entre las tumbas de Chopin, Oscar Wilde, Isidora Duncan (entre otros) es comprender el inquietante significado de la palabra inmortalidad.

No muere el hombre que deja obra... En el cementerio de París se presenta el mejor ejemplo, millones de personas acuden a oler la eternidad de los hombres que sacrificaron su vida por un ideal. Ya lo dijo Oscar Wilde: "Puse todo mi genio en mi vida y solo mi talento en mis obras". No todos le exponemos las mismas razones a la vida, por lo tanto no es de extrañar, que la muerte sea discrepante y contradictoria. ¿Entonces, en qué consiste la abundancia? ¿En tener o en ser? Qué sobrecogedora emoción la que dimana de la creación grandiosa, la misma que con la disparidad del contraste admite que la pobreza de muchos genios, es el paso sigiloso que conquista la eternidad.

Lo sencillo no necesita un empaque altanero; muchas veces, "gracias" a las tradiciones sentimos a los que ya no están a través de objetos (flores, velas y un largo etcétera) el amor, el de verdad, la mayoría de las veces vive encerrado junto al secreto del silencio. He visitado, muchas veces, el cementerio del Père Lachaise, si tienen ocasión vayan, allí la fuerza expresiva del amor no son 400 ramos de flores, no. Todo lo sobrecargado, no es descubrimiento estético... No ama la persona que más flores pone en una sepultura, ama el que seduce al recuerdo con el pensamiento y le entrega el cariño al tiempo. ¿Saben? Es imposible satisfacer a todo el mundo, lo mejor es ser uno mismo, y ver que junto a la visión privativa de la suposición (muchas veces) pernocta el prejuicio. Por lo tanto, los que vayan al cementerio, dejen de entretenerse hablando de los que no fueron. El recuerdo, no lo olviden, es una práctica interpretativa y cada uno lo vive a su manera... Las tradiciones son tradiciones y los afectos son afectos.

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