30 de noviembre de 2019
30.11.2019

Un Botànic que no cree en ellas

30.11.2019 | 19:54
Un Botànic que no cree en ellas

A diferencia de lo ocurrido en coliseos de Estados Unidos, el Palau de les Arts de València decidió en su día no cancelar los conciertos contratados con Plácido Domingo, aclamado cantante de ópera sobre el que pesan acusaciones de acoso sexual. De esta forma, mañana lunes, el tenor regresa a València y lo hace, no sólo cómo si nada hubiera pasado (porque nada es para los responsables del Palau las denuncias de acoso sexual de varias profesionales que trabajaron con el artista) si no que, incluso, su regreso contiene cierto aire de triunfo. Ese triunfo que acompaña a los hombres importantes, aquellos que mejor se desenvuelven en un mundo hecho por y para ellos.

El éxito de quien está acostumbrado a salir indemne, del poderoso que siempre gana. Plácido, en su vuelta a los escenarios españoles, se ha permitido incluso romper su silencio y ha concedido una entrevista en la que se presenta como víctima de esas supuestas falsas acusaciones. Defiende su honor que el presenta como mancillado injustamente. Con todo, no merece la pena analizar su actitud. Todo acusado, en cualquier circunstancia, se declarará inocente. Y si encima goza de cobertura social y mediática, miel sobre hojuelas. El análisis tiene más recorrido si se pone el foco en la actuación de las administraciones públicas, en este caso de la valenciana, que decidió no creer, no creer en ellas, y contribuir con su decisión y su silencio a extender ese manto con el que, de partida, se suele desacreditar a las mujeres que dicen basta al machismo, sea cual sea la forma y manera en que este se presente. Hablamos de instituciones, pero, en realidad, hablamos de partidos y de cargos públicos, de políticos y políticas. Los mismos que hace cinco años se conjuraron para frenar el patriarcado y traer la igualdad a la sociedad valenciana. El eje de las políticas de género era clave, en teoría sigue siéndolo, pero parece que no incluye algo que resulta fundamental: trabajar para un cambio de paradigma que impida socavar la credibilidad de las mujeres que denuncian cualquier tipo de ataque o agresión sexual. Como muchas voces eran anónimas, han excusado responsables del Palau, pues mejor pensar que no dar la cara es sinónimo de mentir. Y, puestos ya, mejor obviar, cuánto más, que sí hubo quien puso su nombre y se expuso, como se ha visto, al escarnio público. Si además, no hay denuncia judicial ni sentencia, pues un problema menos. Más fácil pasar de puntillas por el asunto. Bienvenido pues el barítono a tierras valencianas. El golpe a las mujeres ya se ha consumado, pero, ademas, estos días asistimos a una operación para blanquear y absolver al artista que cuadra el círculo de la impunidad. Les Arts ha colgado el cartel de lleno y esto, es suficiente como para dar por hecho que el público lo ha perdonado. Ese argumento ya lo usó el PP cuando en 2011, el entonces presidente Francisco Camps, acusado de cohecho, arrasó en las elecciones. Las urnas, dijeron, le han absuelto. Sólo faltaría un detalle para el crimen perfecto. Que algún miembro de relieve del Consell (el presidente Ximo Puig, la vicepresidenta de Igualdad, Mónica Oltra, el conseller Vicent Marzà, por ejemplo) hubiera acabado asistiendo con traje de gala a la ópera de mañana. Parece que, al final, no será así. No habrá noche de ópera para el Botànic, lo cual, no merma su silencio cómplice.

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