08 de diciembre de 2019
08.12.2019
Levante-emv

¿Eh?

08.12.2019 | 18:36
¿Eh?

Una cosa. Quieres ver una película y vas al cine. A veces, sin embargo, «llegas tarde». Para llegar tarde al cine deben darse dos requisitos inmediatos: que quieras ver una película y que vayas a verla; y, quizá también, dos requisitos previos: que te gusten las películas y que te guste ir al cine. Queda claro, pues, que, si como Enrique Vila-Matas nunca vas al cine o no te gustan las películas en general, entonces no puedes «llegar tarde». Digo esto porque Bonig afirma que «ya es tarde» para un acuerdo entre PSOE y PP. Sin que sea para mí deseable ese gobierno indeseable, es evidente que aquí no se ha podido «llegar tarde»: desde el primer día dijeron que no les gustaba la película, es decir, que no querían saber nada del llamado «Sánchez», y nada tenían de qué hablar, o sea, que no pensaban ir al cine. ¡Hay que joderse con Bonig!: el PSOE se ha echado en brazos de la mujer madura, también llamada «izquierda radical» y lo hacen en la «trastienda». ¡Qué cerdos! Ellos, sin embargo, ahí están: empezaron diciendo que no pensaban coger el teléfono para quejarse después de que no les llaman. ¡Ni una llamada, tú!
Otra cosa. Sabrán que en la historia de las religiones encontramos panteísmos y monoteísmos. Parece razonable que si los panteístas hubieran querido imponerse por las bravas lo hubieran hecho imponiendo un «pensamiento variado», un poco de aquí y de allí, un surtido. Son las religiones monoteístas las que, cuando se imponen por la vía de la espada o por la vía del adoctrinamiento obligatorio, imponen un «pensamiento único»: si la Verdad es una y es la mía, el único pensamiento es el pensamiento único. Todavía recuerdo mi libro de religión: «Sólo las religiones reveladas son verdaderas; la cristiana es la única religión revelada, luego la cristiana es la única religión verdadera». Como ven, una especie de orgía entre las premisas y la conclusión. De ahí que Juliano el Apóstata pensara que los cristianos era unos bárbaros fanáticos sin la tolerancia de los creyentes civilizados. Llama la atención (¡eh, atención!), por eso y en consecuencia, que alguien que defiende la existencia dogmática, por revelada, de una única Verdad, acuse a la «izquierda radical» de imponer en las escuelas un «pensamiento único»: primero, porque no es verdad; segundo, porque es imposible; y tercero, porque miraquiénhabla.

Por último. El partido que empieza por «V» criticó la presentación de un libro, en el Rector Peset, que combate la ideología de un partido que acaba por «X». Ante tamaña provocación, el partido que empieza por «V» y ya veremos cómo acaba, escribió: «el comunismo campa a sus anchas por las aulas de la Universitat y nos atacan... La Universitat debería ser espacio de libertad y crítica...» Sin salir de mi asombro: ¿cómo se puede ejercer libremente la crítica sin poder criticar con libertad a un partido que en medio lleva una «O». ¿Eh?

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook