10 de diciembre de 2019
10.12.2019
Levante-emv

Nuestro vivir no debería ser soportar

10.12.2019 | 19:26
Nuestro vivir no debería ser soportar

La mayoría de las acciones comienzan en el pensamiento. Las tentativas son insensatas descendientes del valor, en definitiva, creo, que son las que entablan conversación con el valor y luego se rajan. Todos los días están asistidos por las decisiones: lo importante es tomarlas.

Hay momentos en la vida que junto a la cintura ceñida de la noche uno encuentra la holgura para darle rienda suelta a las pasiones. A veces, un abrazo, sirve para constatar que el amor a veces se nos echa encima y no nos damos ni cuenta. ¿A que saben de lo que hablo?

Hay tiempos en los que no somos felices, y aún así, preferimos ensombrecer nuestra vida con la costumbre y no tomar decisiones. Pienso que la manera más lograda de ser felices es sentirnos queridos. ¿Pero qué sucede cuando no es así?
Junto a la tibieza de los afectos, muchas veces, también está la soberanía de la sexualidad. En el desfiladero del sudor están los bellos ojos que nos muestran otros paisajes. Los cuerpos temblorosos de placer, casi siempre, son luz de antorcha que rescata la mirada perdida y quita la piedra del barro. Todo aquello que nos proporciona placer nos recibe con alegría...

Después de semejante arrebato poético (sonrío) voy al grano. Aunque pensándolo bien deduzco que junto a la serena poesía los afligidos encuentran serenidad. Me sorprende descubrir que hay muchas personas viviendo sobre el mismo techo y carecen de la configuración que proporciona satisfacción. Nuestro vivir no debería ser soportar, hay cosas que suspenden los afanes y los vuelve perezosos. Por ejemplo: la rutina y la comodidad. Todos, algunos más y otros menos, buscamos incrementar nuestro patrimonio. Con intensidad, a diario luchamos por tener. Todo nos parece poco, pensamos que junto a la multiplicación está el alivio de todo... Ay, qué error. ¿De qué sirve tener muchas cosas si ninguna es promesa de amor?

Hay personas que tienen que verse igual que un montoncillo de cenizas para reaccionar. Y otras lo saben ver antes. Lo que está claro es que el tiempo tiene alas y no debemos perderlo. Lo fúnebre no es broma, y hasta la vida más joven (en algún momento se acaba) por lo tanto es hora de alegar y con valor nuevas causas de divorcio (sonrío) y darle un halo más singular al adiós. Por ejemplo: infelicidad.

La desesperación es un mensaje subliminal que nos lleva a la orilla de un río y nos recuerda que en el momento que no tenemos valor podemos ahogarnos.

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