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Buena onda

"Parásitos", los Oscar y un cuento

En un episodio mas del poder creciente de los relatos y de las redes, los merecidos premios cosechados por la película surcoreana "Parásitos" en los Oscar 2020 han viajado como una noticia y como un cuento. Desde las primeras crónicas, el triunfo de Bong Joon-ho se nos ha ofrecido como el éxito de una buena película de presupuesto modesto -que forma parte de una cinematografía antigua, potente y valorada por festivales como Cannes o San Sebastián—y también como la prueba fehaciente de que la comunidad del cine americano, Hollywood, es una comunidad cinematográfica auténticamente global.

Hollywood es el caso más brillante de una industria cultural nacida para ser internacional y cuya marca sigue fiel a este ADN y adaptándose inteligentemente a las nuevas circunstancias.

La red de distribución y las ventajas competitivas que implantó, --con la ayuda de los gobiernos de los Estados Unidos--, a nivel mundial hicieron del cine americano durante muchos años una máquina insuperable dominante de los mercados y educadora eficaz del gusto de una mayoría de las audiencias de cada nación.

Los múltiples esfuerzos de los cines europeos, con la resistencia "de la aldea gala" del cine francés en particular, solo sirvieron como paliativo pero nunca llegaron a crear una verdadera alternativa. Durante mucho tiempo, a Hollywood le fue suficiente con conferir valor y multiplicar el prestigio de sus productos, estrellas y profesionales. La entrada, y la americanización, de talentos procedentes de las cuatro esquinas del mundo era solo un complemento.

Los últimos 30 años han visto cómo cambiaban las dinámicas del audiovisual. La irrupción de las plataformas que permiten que las películas y los productos audiovisuales (en particular a las series, el gran competidor del largometraje) tengan una distribución barata y de acceso fácil. La diversidad de las fuentes y las maneras de contar las historias: uno de los lemas de Netflix es hacer productos locales (actualizados) para una difusión global y con el uso del big data se están reinventando tradiciones narrativas como el melodrama mexicano, la telenovela colombiana o el thriller a la española. El tercer punto más interesante es que la comunicación de los productos es pensada para comunidades de más de ciento cincuenta millones de usuarios y esto tiene resultados inesperados como un nuevo valor de los idiomas o la aceptación del subtitulado.

Todo esto tiene como trasfondo grandes cambios en el mapa de la cultura y el entretenimiento: India y China han crecido como dos gigantes audiovisuales con reglas propias. Nigeria, Rusia, Brasil o Turquía enseñan su potencial para seguir sus propios itinerarios. Al cine europeo se le resiste el éxito pero Francia crece marcando un espacio particular con sus festivales y con una política de apoyo financiero al talento de todo el mundo y en particular de la francofonía.

Como en ocasiones anteriores, los americanos se han puesto las pilas desde la industria. La Academia, (una brand community de celebridades, profesionales del negocio y gestores de marca) fijaron como objetivo adaptarse a los cambios del mundo con una nueva, la cuarta o quinta, internacionalización.

Hace tres años, la que era presidenta de la Academia de Cine de España -y también académica de la americana— Yvonne Blake organizó una fiesta en Madrid con el presidente y la directora general americanos para estrechar la relación entre las dos academias y favorecer la simpatía de los académicos norteamericanos por el cine español. Nadie sabrá hasta qué punto aquella fiesta ha servido para que "Dolor y Gloria", "Klaus" y Antonio Banderas hayan estado nominados a los Oscar 2020. En sus discursos, los norteamericanos dejaron muy claro que una de sus políticas era la de conseguir el ingreso del mayor número posible de académicos de fuera de los Estados Unidos, también de España.

Uno de los efectos de esa nueva política debía ser un mejor enfoque para las películas de cualquier país no solo en la categoría de películas no habladas en inglés. El año pasado, la extraordinaria "Roma" del mexicano Alfonso Cuarón estuvo a punto de lograr el Oscar a la mejor película aunque se quedó en el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

"Parásitos" lo ha conseguido este año y ha sido un gran éxito para el equipo de la película y para el cine surcoreano. HBO ya ha anunciado que está preparando la serie a partir de la película y que podrá incluir en las seis horas de metraje gran parte de las historias que a Bong Joon-ho se le quedaron en el escritorio.

La noticia de su éxito ha venido envuelta en el relato de que Hollywood no es solo la academia del cine americano sino la academia del cine mundial. Del cine sin nacionalismos ni capitales. Justo en el momento en que en el Senado de los Estados Unidos se discutía acaloradamente un impeachment al presidente Trump.

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