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Los nuevos desconocidos

Llegar a casa, encender la tele y tropezar con el espectáculo de la realidad es lo más sencillo si conectas con el universo de anónimos convertidos en celebridades a base de citas, cuernos con mucha pasión y poco léxico. Es difícil escapar de la telerrealidad, aunque no quieras tocarla ella lo hace, en las tertulias del trabajo, con amigos y conocidos. Me pasó con ese grito manido a Estefanía la infiel, su viralidad me invitó a conectar con los últimos coletazos del pelotazo de Mediaset con audiencias estratosféricas de otros tiempos, lo cual tiene su mérito. No seré quien hable de basura y pantallas, que esto es la ley televisiva de la oferta y la demanda, donde participan consumidores y profesionales a los cuales hay que respetar, bajo esa maravilla que forman el binomio mando y libertad. En mi caso la demanda duró poco, lo suficiente para ver la poca verdad y la escasez de gramática de sus participantes. Es una cuestión de preferencias porque para ver ficción prefiero conectar vía «streaming» con el exceso de series que viven en las diferentes plataformas.

Además, para islas me quedo con los cayos de Honduras en los que ya viven los nuevos inquilinos en la edición avanzada de «Supervivientes» que se acaba de estrenar con un gran 32,7 % de audiencia. No me pierdo la gala inaugural donde siempre destaca el buen hacer con gran presupuesto, complejidad técnica y esa atmósfera de puro entretenimiento que sólo Jorge Javier puede conseguir: chascarrillos con familiares y ninguna puntada sin hilo con unos concursantes cuyas caras acabo de conocer. El término VIP hace tiempo que está devaluado en la pequeña pantalla, tan sólo reconozco a Vicky Larraz y a la hija de la hija de la más grande, el resto son primos lejanos de la cualidad de célebre. Por lo que cuentan en sus videos de presentación se trata de caras, nombres y tatuajes sólo reconocibles para los muy «mediaseteros». En la parte superior de la pantalla se halla anunciado el nombre de Isabel Pantoja en «Volverte a ver» y siento que la echo de menos en «Supervivientes». En un momento de la gala aparece Belén Rueda anunciando su película y pienso que ella sí que es VIP, de verdad, que me encantaría verla santiguándose para saltar de un helicóptero, pero no. Me conformo con los nuevos desconocidos, casi todos jóvenes, esculturales y dispuestos a profesionalizarse en el vodevil del siglo XXI.

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