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Quince días de presencia

Desde hace ya varios años suelo oír en la calle, entre mis amigos,entre mi familia..."no tengo tiempo", " no me da la vida"...Ahora un pequeño virus ha paralizado de un día para otro nuestra actividad frenética y valores como la responsabilidad, el respeto y la empatía deben pasar a ocupar un primer plano en nuestra cotidianeidad.

Nuestra agenda repleta de actividades, de compromisos sociales, de tareas pendientes, por fin está casi vacía. Nos han regalado de pronto "tiempo libre", pero con condiciones; se nos ordena que no podemos llenarlo compulsivamente de actividades de ocio: no se nos permite quedar con amigos, salir a comer, ir al gimnasio, llevar a los niños al parque,viajar, ir a la playa o ir de compras.

Ha finalizado de momento la contrarreloj... sin duda una gran oportunidad para reflexionar.

Quizá fuera preciso volver a lo esencial: quedarnos también en casa, disfrutar de nuestra familia y de nuestro hogar. Era imprescindible detener esta vorágine,ahora sí que podemos jugar con nuestros hijos, leer nuestro libro con calma, preocuparnos por nuestros mayores, disfrutar de ese café matutino o simplemente respirar tranquilos;en definitiva vivir sin prisas. Ahora no hay excusas para estar presentes, para volver a conectarnos con nosotros y nuestros seres queridos.

Asimismo se nos pide que seamos solidarios con los demás, se nos explica que solo cuidándonos nosotros podremos cuidar al resto; en estos momentos difíciles se nos ruega que pensemos en los otros y todo se nos hace muy extraño ya que no estamos demasiado acostumbrados a estas actitudes de autocuidado y generosidad. Sin embargo, debemos observarlo como un excelente punto de inflexión para retornar a la sencillez y recuperar así valores tan humanos como el amor y la compasión.

No, no estamos confinados, más bien hemos recuperado nuestra libertad para invertir nuestro tiempo de otra manera más consciente y poner en juego toda nuestra creatividad, sin duda, una hermosa lección que nos ofrece la vida para hacer del tiempo nuestro mejor aliado. Hoy podemos dedicarnos a nosotros y a los otros, hoy podemos cocinar, hoy hay tiempo para todo...incluso podemos escuchar el silencio y pensar con claridad.

Realmente resulta una experiencia increíble sentirnos conectados, disfrutar del momento sin agobiarnos continuamente por el futuro. Resulta maravilloso saborear la vida despacio con todos nuestros sentidos y comprender que el único tiempo que existe es el ahora.

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