24 de marzo de 2020
24.03.2020
Levante-emv

Coranavirus: un enemigo conocido y desconocido

24.03.2020 | 18:45
Coranavirus: un enemigo conocido y desconocido

¡Estamos en guerra! Esta es la mejor manera de definir nuestra situación actual. Una guerra contra un enemigo que es conocido y desconocido al mismo tiempo. Esa es la paradoja.
Conocido porque ha llamado a nuestra puerta y está compartiendo espacio y tiempo con nosotros. Nadie de nosotros sabíamos ni podíamos intuir dónde se encontraba. ¿Quién ha contagiado a quién? Se está instalando en la sociedad una cierta ira razonable contra el transgresor del confinamiento. Y una cierta desconfianza entre las personas, ojalá sea solo coyuntural. De alguna manera nos sentimos agredidos por la presencia y la cercanía de los otros en los pocos encuentros legitimados que tenemos. Huimos razonablemente del encuentro por el riesgo que pudiera tener para nosotros. El contagio de los asintomáticos, según la experiencia de China, fue nefasto para el aumento de víctimas.

La filosofía personalista (Mounier, Buber€) se puede resentir en estos días difíciles. Después de este temporal habrá que trabajar para recuperar la sana convivencia, el encuentro fecundo con los otros. La vida se vuelve tremendamente deprimente sin el otro y los otros con los que entretejemos nuestra trama vital. En esta crisis aprenderemos que si el otro puede ser la trampa, también es verdad que sin los otros el encierro se vuelve desesperante. Es necesaria la comunicación con los seres más queridos para apoyarse, trasmitirles nuestro afecto, contarnos las novedades de la cotidianeidad. El único imperativo moral en esta situación es el cuidado y la protección. De esta forma cuidamos a los demás,. Habrá que esperar los besos y abrazos seguros y necesarios al otro lado de la frontera trazada por este maldito virus.

Estamos en guerra, también, con un enemigo desconocido. No sabemos ni cómo, ni cuando entra el virus en nuestro cuerpo. Nos penetra y nos examina, si nos encuentra preparados y con las defensas altas, pasa levemente por nuestras vidas, se agazapa un tiempo buscando nueva víctimas. Pero su especialidad es la búsqueda de nuestras debilidades, ahí navega a sus anchas€Tristemente encuentra muchas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad y debilidad. Si somos capaces de mantenernos en tensión, y no bajamos la guardia, según nos indican, las cosas irán cambiando poco a poco. La curva se irá aplanando y ensanchando, dándonos tiempo para ir atendiendo adecuadamente los casos más graves. Ahí debemos estar todos, en la unidad de acción, al margen colores y fronteras, guiños o tendencias. Otra cosa sería mezquindad.

Las consecuencias de esta situación van a ser graves, impensables porque la sociedad va a perder su ritmo económico, se va a romper el inestable equilibrio y va a lanzar a la calle a muchas personas, por la pérdida de empleo, los cierres de empresas, y los apuros que van a pasar muchos hombres y mujeres para llevar el sustento a sus hijos. Es la hora de la solidaridad bien activa. Los gobiernos tendrán que invertir a tope en políticas sociales. Han de propiciar estrategias, ayudas, aplazamientos para no ahogar a las personas y empresas. A este virus y sus secuelas solo se le tiene que combatir también solidariamente.

Pero no perdamos la esperanza, este coyuntura es un gran reto a la sociedad y a la ciencia. Lo superaremos, con sangre, sudor y lágrimas. Nos vamos a tener que mojar todos. y aprender de esta experiencia.

Por último me gustaría también que diéramos un gran aplauso a los medios de comunicación y a tantos periodistas que no han regalado tiempo para informar y tantos profesionales que con su saber, sus reflexiones han aportado serenidad y profundidad a los debates en este momento en que el miedo y la angustia nos pueden abrumar.

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