"El favoritismo en la corrupción está presente de forma constante, no podemos, no debemos ser tolerantes" preconizaba el fiscal García Villarejo fiscal sobre la corrupción.

A la escritora Francisca Aguirre (Paca), "Los libros le sirvieron para defenderse de la realidad" afirmaba, hace meses, el reconocido intelectual Jaime Siles en la presentación de la obra Prenda de abrigo. Libros que también ilustran y desentrañan trapisondas como las monárquicas.

"-No se entera usted de nada. ¿Qué clase de periodista es usted? Franquito ha tenido un gravísimo accidente de caza. Avise usted a Pemán y Valdecasas, y muévase", le gritó telefónicamente Pedro Sáinz Rodríguez a Luis María Anson. (Escribe Vázquez Montalbán en Autobiografía del general Franco/I, que el que fuera ministro de Educación en el primer gobierno de la dictadura y creador de la reforma del bachillerato de mil novecientos treinta y ocho, Sáinz Rodríguez, "una vez cumplida su etapa de inquisidor, nos salió rana, tuvo un ataque de manía persecutoria y se refugió en Portugal"). "-¡Pero no se da usted cuenta, hombre de Dios, que si Franquito muere esta noche, mañana tenemos al Rey en Palacio!"; dicha conversación llevada a cabo el veinticuatro de diciembre de mil novecientos sesenta y uno fue publicada por Anson, periodista y también académico al igual que Sáinz Rodríguez, en su libro Don Juan.

¿Por qué la monarquía, un negocio familiar heredado, subsiste excusada de responsabilidades situándose por encima del resto de la humanidad?

"A los poderosos hay que observarlos" se aconseja en el documental temático titulado Corrupción proyectado, tiempo atrás, en la Filmoteca, puntualizando que toda batalla anticorrupción y su prevención precisa cimentarse ineludiblemente en ética y pedagogía, siendo imperiosa la creación de protocolos efectivos para la defensa de quien denuncia desfalcos y piraterías.

¿Por qué sigue vigente el todo vale ante abusos "reales" nacionales? ¿Cuándo se informará escrupulosamente y rastrearan tejemanejes de alto copete, cetro y armiño? Sonreír y saludar, sonreír y saludar; en el siglo veintiuno este evasivo procedimiento aristocrático continúa resultando balsámico cara a la galería mientras se malversan cientos de millones de euros, de tapadillo, para una corona "bien pagá".

"¡Qué labor tan patética la de los portavoces de palacio constreñidos a decir y no decir; a confirmar lo falso y desmentir lo evidente!", comenta Juan Balansó en el prólogo de una de sus obras: Los Reales Primos de Europa, en la que el erudito periodista barcelonés, especializado en las monarquías europeas, especifica que el regio es un círculo social en el que básicamente son parientes, por lo que continúa en uso la fórmula: "Monsieur mon Cousin€" ("Señor, Primo mío") y su versión en femenino, descriptiva de una realidad biológica. En la película del milanés, hijo de un duque y empresario teatral, Luchino Visconti Di Modrone: Ludwig, Luis II de Baviera, la emperatriz de Austria utilizaba dicho tratamiento afrancesado al dirigirse al rey de Bavaria y viceversa.

Truculentas maniobras económicas y transacciones de poder enraizadas en la historia contemporánea española tienen como protagonistas a personas coronadas y colindantes enriquecidas mediante chanchullos; un constructor corrupto ¿invulnerable? en detrimento del bienestar general del pueblo. Dinero arrebatado a la castigada y traicionada sanidad pública, necesario para esta y otros sectores sociales; dinero que viaja escamoteado a paraísos fiscales.

"Nada es tan misterioso como la suerte de las joyas de la Corona española" (Romances Reales. Planeta-Agostini). No es de extrañar dado el implacable pasado de codicia y la tradición de llenarse los bolsillos, caiga quien caiga, que ambas características devengan en arquetipo monárquico, una pecera atiborrada de voraces pirañas zampándose unas a otras por el botín; pero, ¿qué parentela no tiene peloteras por dinero? Escribía el duque de Cádiz a su tío el conde de Barcelona en mil novecientos setenta y dos, tres años antes de la coronación de su primo Juan Carlos: "De nada valen, tío Juan, subterfugios, ni maniobras privadas, ni argucias periodísticas. El título y tratamiento que me son debidos los ostento por derecho de sangre y nacimiento (¡derecho de sangre ¿? y nacimiento!) y no me pueden ser arrebatados por persona alguna. Esto es más aún inexplicable tratándose de los hijos de tu hermano mayor al que debes no sólo tu posición sino una herencia por más importante." Sin duda los libros de Balansó son perfectos en tiempo de reflexión. Y cavilar es lo que seguramente hizo Juan Carlos cuando su padre le aconsejó: "Ten mucha cabeza, bastante olfato, nada en la lengua y los cojones en su sitio", (Màrius Carol: Las anécdotas de don Juan Carlos. El quinto rey de la baraja).

¿Quién escribe los falaces guiones en el sector "real"?

"Lo siento no volverá a ocurrir", dijo Juan Carlos I tras irse de safari en plena crisis económica. "Nunca, nunca aceptaré la Corona mientras mi padre esté vivo" declaró Juan Carlos el veintiuno de enero de mil novecientos sesenta y seis a la revista Time; diecisiete años más tarde su progenitor murió, habiendo abdicado dos años después de la entronización de su hijo. "Sáinz Rodríguez le dice a Anson: -Don Juanito nació con buena estrella. Desde niño la suerte le ha acompañado siempre a diferencia de su padre. Tras el asesinato de Carrero y la muerte de Herrero Tejedor, si Franco llega a vivir dos o tres años más, Don Juanito no hubiera sido Rey. Habría muerto un día de un desgraciado accidente de helicóptero, de coche, de moto, de caza, de esquí, vaya usted a saber€", (escribe Luis María Anson en Don Juan).

¿Hasta cuándo seguirán inviolables las personas integrantes de una crepuscular aristocracia y, en consecuencia, zafándose de rendir cuentas? Blindajes, órdenes, censuras o cualquier otro medio amurallan al poder frente a posibles intrusiones o fiscalizaciones. Es el orbe financiero, allende fronteras, quien cogido un hueso no lo suelta buenamente y en ello está actualmente respecto al capital "real" escamoteado; y aquí ¿qué trasciende del asunto? "Cuando se trata de grandes fortunas personales es posible que en los contratos hayan lagunas" le comenta un directivo de una multinacional diamantífera londinense al personaje interpretado por Demi Moore en Un plan brillante.

¿Cómo definir el fraudulento enriquecimiento personal mediante transacciones gubernamentales del país que se regenta? ¿Por qué hay personas inviolables?

En ejercicio matemático toca plantear un problema: si sesenta y ocho millones de euros se regalan a una persona ¿cuántos cientos de millones quedan ocultos?

Corría el año mil novecientos noventa y tres cuando se editó el Debate sobre el estado de la nación, recopilación de programas radiofónicos bajo la dirección de Luis del Olmo; en el primer Bloque de noticias se lee: "El príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina han dicho públicamente que no creen en los magos, que los Reyes son los padres".