07 de abril de 2020
07.04.2020
Levante-emv

El municipalismo ante retos globales

06.04.2020 | 22:40
El municipalismo ante retos globales

Y el día después, qué? Cuando queremos empezar a vislumbrar el final del túnel, todos tenemos claro que esto pasará, que lo superaremos entre todos y todas, que los valores de unidad son imprescindibles en este momento, y yo, además, espero que esta crisis que tanto sufrimiento está generando nos haga mejores en el día después.

No quisiera abundar sobre asuntos generales relativos a la pandemia, sino hacer un análisis desde el punto de vista urbano de cómo nos va a cambiar esta crisis.

1. En primer lugar, se ha evidenciado que el gasto público en servicios públicos es esencial. Evidentemente cada administración tiene sus competencias. Pero la COVID-19 nos ha recordado una lección que nunca nadie debería olvidar: que los derechos de ciudadanía se hacen efectivos cuando se garantiza la calidad y la universalidad desde lo público para la sanidad, la educación, el acceso a la vivienda, los servicios sociales, los cuidados de los más vulnerables, el acceso a la información? Prestaciones que garantizan la democracia y deben permitir el avance hacia la equidad en nuestras sociedades. La receta es sencilla: inversión presupuestaria y apuesta por lo público, por lo de todos y todas, para todos y para todas. Hoy observamos con rubor el nulo sentido de tener que hacer crowdfoundings en Internet después de haber bajado impuestos hasta el dumping fiscal, como le ha ocurrido a alguna céntrica comunidad autónoma.

2. Siguiendo el hilo de lo anterior: deberemos aprender que las tasas, los impuestos, los tributos son lo que hace posible un sistema de seguridad para afrontar crisis como esta. De nada valen los egoísmos de quien mucho tiene y poco o nada quiere aportar pues una crisis sanitaria nos afecta a todos, sin distinguir rentas, orígenes familiares ni capas sociales. Y si no hay recursos para atender a los que menos tienen, los efectos sobre la salud pública acabarán afectando también a los que más tienen. Pretender una bajada general de impuestos con la excusa del coronavirus es dejar sin recursos a las instituciones para ayudar a los que más lo necesitan. La leyenda de Robin Hood pero al revés: quitar las oportunidades de ayuda a los más pobres para dárselo todo a los más ricos.

3. La rápida respuesta de los ayuntamientos en esta pandemia nos ha dado una idea de la agilidad que las administraciones más próximas podemos y debemos tener. Somos las que prestamos de manera más inmediata los servicios a la ciudadanía, y con la debida atención al cumplimiento de la legalidad, debemos aprender de esta crisis que sí es posible agilizar tiempos en el día a día. Debemos encontrar para el día después los mecanismos que lo hagan posible garantizando plenamente la transparencia y los procesos de participación y la libre concurrencia. En València así hemos tratado de hacerlo.

4. En pocos días, en el Ayuntamiento de València hemos conseguido poner en marcha a un gran número de personas con acceso al teletrabajo. Es en España una de las grandes asignaturas pendientes, tanto en lo público como en lo privado, y parece que las circunstancias nos han dado el empujón definitivo para atrevernos a llevarlo a cabo. Debemos aprender y mejorar la experiencia del teletrabajo estando seguros de que la conciliación de la vida familiar y laboral será mucho más efectiva si somos capaces de dar continuidad a todas estas medidas. Procurando a la vez mejorar los servicios a la ciudadanía tanto en calidad como en rapidez.

5. La colaboración entre las administraciones está siendo todo un ejemplo en esta crisis. El Ayuntamiento de València, como me consta que han hecho todos los consistorios valencianos, hemos atendido a las autoridades sanitarias en todo momento. Sin cuestionar la toma de decisiones, tantas veces difícil, compleja y arriesgada. Que unas administraciones con otras nos seamos leales no significa que dejemos de reivindicar los recursos que entendemos mejores para nuestra ciudadanía; significa que en los momentos cruciales se puede contar con nosotros. Así, por ejemplo, el Ayuntamiento de València no ha cejado en su empeño por formar parte del Fondo de Cooperación de la Diputación, por percibir las ayudas al transporte de la Generalitat, por tener un mayor margen para la aplicación de remanentes o el ingreso del IVA pendiente del gobierno central. Y lo hemos hecho desde la lealtad de cumplir a rajatabla con las medidas que se iban adoptando por parte del resto de administraciones. Pero los recursos son básicos para hacer frente a situaciones de emergencia.

6. Finalmente, quiero introducir una última idea clave. La ONU prevé en 2050 que dos tercios de la población mundial viva en las ciudades. Esto nos da una idea de cuán relevante es tomar decisiones en clave municipalista, pensando especialmente en los grandes municipios. Los grandes retos globales en materia de seguridad sanitaria, alimentaria, habitacional, etc. van a tener como escenario las urbes. La crisis sanitaria del coronavirus debe también mostrarnos el camino para unir dos ámbitos de estrategia hasta ahora muy alejados: el de los organismos supranacionales y el de los Ayuntamientos como han empezado a vislumbrar organismos internacionales como FAO. Entidades como la Organización Mundial de la Salud deben ver reconocido su papel fundamental para hacer frente a los retos globales, sin que los nacionalismos de Estado vuelvan a levantar fronteras que, evidentemente, son inexistentes para un virus. Y al mismo tiempo, estos organismos supranacionales pueden y deben contar con las administraciones más próximas a la ciudadanía, porque desde la cercanía harán más efectiva la ejecución de las políticas por el bien común.

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