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Camilo José Cela Conde

Bebida

Del alcalde de Badalona a los falsos seguidores en las redes sociales del presidente Sánchez

Es comprensible que a las autoridades con mando en plaza les dé por tomarse una copita, o diez, para compensar los sinsabores de tanto tiempo con el vecindario recluido, infectado o ambas cosas a la vez. No sorprende nada, pues, la noticia de que al alcalde de Badalona le han pillado los mossos en la calle barcelonesa de Consell de Cent mientras circulaba haciendo eses y, una vez detenido, se ha puesto a vociferar y a dar golpes mientras advertía a gritos a los policías que él era todo un alcalde. Tampoco es una novedad que las autoridades suelten a las primeras de cambio eso de que "no sabe usted con quién está hablando". A la directora de la Agencia Española del Medicamento le pasó lo mismo hace unos días cuando pretendía irse a pasar la Semana Santa con la familia en Santiago de Compostela aunque, en su caso, no mostraba síntomas de embriaguez.

Pero, ya digo, es necesario darse a la bebida para pasar los malos momentos. En particular cuando consigues, por fin, desde el Ministerio de Sanidad que los chinos te vendan mascarillas y luego los desagradecidos de los presidentes de las comunidades autónoma te dicen que son de pega. De hecho, cuando entras en internet para ver dónde se pueden comprar las mascarillas de marras aparecen numerosas páginas con disfraces para Halloween, y encima a precio más que asequible. Así que se comprende que a un ministerio que no ha hecho nada en veinte años, es decir, desde que se quedó sin competencias pero mantuvo los despachos, le cuelen un lote de disfraces del hombre araña por varios millones de euros. ¿Que el ministro tardó cinco días en devolver las mascarillas de pega desde que le advirtieron desde Aragón que no servían de nada, y hasta una semana en advertir de ese pequeño detalle a las demás comunidades autónomas? Bueno, la culpa es de estas. Si se hubiesen dirigido, qué sé yo, a Amancio Ortega en vez de al ministro Illa, seguro que les llegaba material del bueno en 24 horas.

Darse a la bebida no es el único recurso que les queda a las autoridades para mantener el tipo. Están también las redes sociales. Acabo de leer que el 43 por ciento de los seguidores en Twitter del presidente Sánchez son falsos. Es una lástima porque sus perfiles no podían ser más atractivos: jóvenes, con fotografía deslumbrante y nombres propios de Hollywood como Kaylee, Arlene o Jacey. Parece que por una cantidad módica los chinos te venden un seguidor espectacular que aplaude todo lo que se te ocurra. Pero ¡qué dilema! Con los pocos euros que te quedan después de que te hayan suspendido de empleo y sueldo tienes que decidir entre comprarte una mascarilla Garry Galaxy o disponer de Mallory como seguidora fiel. Lo dicho: mucho mejor resulta darse a la bebida que, por mucho que los Colegios de Médicos lo nieguen, media docena de copas a tiempo te protege del coronavirus y te libera de la reclusión.

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