28 de abril de 2020
28.04.2020
Levante-emv

Las enseñanzas de la «Operación Balmis»

28.04.2020 | 22:38
Las enseñanzas de la «Operación Balmis»

El valenciano Francisco Javier Balmis Berenguer fue médico militar de la corte del rey Carlos IV. Este prestigioso ilustrado hijo y nieto de cirujanos nació en 1753 en Alicante, donde estudió en su hospital militar. En 1778 se examinó ante el Tribunal del Protomedicato en Valencia. Después obtuvo el doctorado en Medicina. Participó en diversas expediciones, estando en Cuba y Méjico en diversos hospitales, donde aplicó también sus amplios conocimientos como botánico experto en la flora del Nuevo Mundo.

Por su prestigio, llegó a ser médico personal del rey, al que persuadió para enviar una expedición a las posesiones españolas, a fin de extender la recién descubierta vacuna contra la viruela del inglés Jenner. Esta pandemia ocasionó millones de muertes en todo el mundo y peligraba la vida de muchos pobladores de nuestras colonias.

Se consiguió de la Corona la financiara y se le conoce por la «Real Expedición Filantrópica de la Vacuna». La dirección la llevaba Balmis con su ayudante su amigo, el médico catalán José Salvany. Balmis preparó 2.000 ejemplares de su publicación sobre la forma de propagar «la vacuna por todos los dominios de su Majestad» que repartió para dejar en cada lugar las instrucciones sobre la obtención, conservación y aplicación.
Partió de La Coruña en 1803, acompañado de 5 médicos, 2 cirujanos, 3 enfermeros y 22 niños, pasando por Canarias, Antillas y Méjico. La vacuna llegó por el norte a Texas y al sur por toda América. En 1805, Balmis zarpó de Acapulco hacia Manila, volviendo a España en 1806. En el regreso, todavía difundió la vacuna por Macao, Cantón y la isla inglesa de Santa Elena.

Uno de los grandes problemas era el mantener la eficacia de la vacuna en estos largos desplazamientos, consiguiéndolo pasando la infección a los niños necesarios para llegar su destino. Los niños eran huérfanos de 3 a 9 años y se inoculaban de dos en dos para evitar posibles fallos en los nueve días de infección, obteniendo vacuna suficiente de sus pústulas.

Gracias al liderazgo de Balmis, se llevó a cabo la mayor gesta sanitaria internacional. La Expedición llegó a todo el Imperio español, dando nuevamente la vuelta al mundo. La acción de Balmis no fue sólo llevar la vacuna y aplicarla, sino que fue capaz de regular su difícil difusión.
El valenciano falleció en 1819 y desde entonces se le ha tenido casi olvidado, pero desde hace apenas un mes el Ejército Español lo ha reivindicado, bautizando con su nombre al mayor despliegue de nuestras Fuerzas Armadas en época de paz para combatir otra pandemia, la de un nuevo virus que la OMS define como Sars-Cov-2, productor de la enfermedad Covid-19.

En estas pocas semanas, unos 9.000 militares han participado en más de 11.000 intervenciones en unas 1200 poblaciones de toda España, 3.500 acciones de apoyo en residencias de ancianos, 1.200 en hospitales, 700 en centros de salud, 600 en centros sociales, etc.
También en diversas dependencias de la Administración Pública. Todas las intervenciones están coordinadas por el Mando de Operaciones, con medios de la UME, el Mando Terrestre, el Naval, Aéreo y la Guardia Real.

Desinfecciones en instalaciones críticas y de comunicaciones, apoyo al traslado de fallecidos, transporte de enfermos inter hospitales, montaje de 16 hospitales de campaña, carpas para test rápidos, etc.

A esta labor callada y eficaz se une la Sanidad Militar y el Laboratorio de Farmacia Militar, incrementando la elaboración de medicamentos genéricos necesarios como en la pasada pandemia de la gripe A. Actualmente, fabrica especialmente una solución inactiva del coronavirus, comprimidos de Paracetamol y la Ribomicina antiviral en ampollas.

Toda esta «Operación Balmis» es una emergencia sanitaria para apoyar a la población y a los servicios públicos, en sus esfuerzos para contener la propagación del nuevo virus «enemigo invisible y no convencional».

Nos falta la vacuna, pero ante posibles mutaciones o vuelta del coronavirus en el otoño, tenemos la importante experiencia de esta operación bautizada con el nombre de Francisco Javier Balmis Berenguer.

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