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Dolor de garganta

La hija de mis vecinos prefiere las caceroladas a los aplausos porque a los niños, en general, les gusta el ruido. El problema es que significan cosas distintas, y en eso están sus padres, en intentar que entienda la diferencia entre golpear la sartén, que es una protesta, y entrechocar las manos que constituye un gesto de gratitud. Los críos, por lo general, creen que los adultos son más razonables que ellos, de modo que no es fácil ponerlos al corriente de la difícil situación política que soportamos junto a la pandemia. Cuando yo era pequeño, me parecía inexplicable que mis padres se confesaran porque no me cabía en la cabeza que hubieran hecho nada malo. Luego, a medida que me hacía mayor y me adentraba en el mundo de los adultos, iba haciéndome cargo con estupor de lo complicada que es la realidad social.

-La cacerolada se hace en contra de alguien, mientras que el aplauso se hace a favor -le han dicho mis vecinos a su hija.

- ¿En contra y a favor de los mismos? -ha preguntado la niña con asombro.

Los padres, tras mirarse interrogativamente, han decidido decirle que sí, que en contra y a favor de los mismos. Les parece excesivo explicarles el asunto de VOX.

Le cuento la historia a mi psicoanalista, con la que sigo conectándome a través de Skype, y levanta las cejas en un gesto característico de ella cuyo significado no he conseguido averiguar.

- ¿Qué me quiere decir con ese levantamiento de las cejas? -le pregunto.

- ¿A usted qué le parece?

-Pues no sé, me gustaría pensar que suena a aplauso, pero se parece más a una cacerolada -le respondo.

Dicho esto, empiezo a darle vueltas a los aplausos y a las caceroladas que he recibido a lo largo de mi vida.

-Simplifica usted mucho -dice ella-, hay caceroladas que significan aplausos y aplausos que significan caceroladas.

Lleva razón. El mismo acto puede representar ideas incompatibles. Este dolor, sin ir más lejos, de garganta puede deberse a una faringitis normal o a un ataque de Covid-19. Todo es muy confuso.

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