Estos días, muchos estudiantes universitarios están protestando en las redes sociales de forma desaforada con relación al desarrollo de la docencia y a los sistemas de evaluación no presencial derivados de la situación de alerta provocada por la Covid-19.

Sin compartir en absoluto estos comentarios desaforados, quisiera enfatizar algunos aspectos que considero esenciales en estos momentos: (1) las recientes declaraciones del Ministro de Universidades son en cierto modo desafortunadas al proclamar que hay que negociar los sistemas de evaluación con los estudiantes, sin dedicar una mínima palabra a la necesidad de garantizar el logro de los resultados de aprendizaje de las materias, sólo preocupándose por salir bien en la foto y poniendo a los pies de los caballos al profesorado, a los responsables de departamentos y equipos directivos universitarios; (2) al contrario de lo que muchos pudieran pensar, hay una gran mayoría de estudiantes que lo que quieren es aprender, recibir una docencia con la mayor calidad posible y disponer de una evaluación justa; (3) del mismo modo, la inmensa mayoría de profesores está haciendo esfuerzos muy importantes por ser flexibles y adaptar su trabajo a esta situación, además de redoblar su dedicación en el día a día (utilizando tanto Fallas como días festivos de Pascua para preparar y desarrollar materiales de aprendizaje) y, (4) los equipos rectorales, decanales y direcciones de departamento también han llevado a cabo un gran esfuerzo por ser flexibles y adecuar la docencia y los sistemas de evaluación a la situación actual, por primar la evaluación continua, por conciliar las demandas de profesores y estudiantes e intentar garantizar la adquisición de aprendizajes de calidad.

Sin embargo, también quiero ejemplificar con una mínima situación real que, como profesores, todavía podemos tener margen de mejora para ajustar nuestra actuación a la situación que estamos viviendo en aras de facilitar el aprendizaje y el bienestar emocional de nuestros estudiantes:

Tema X. Material proporcionado: Power point con 100 diapositivas locutadas con anotaciones al margen y bibliografía de referencia. Tiempo estimado para su consulta: 1 hora. De este modo, dado que los créditos ECTS suponen aproximadamente 1.5 horas de dedicación adicional por cada hora "presencial", gestionar el aprendizaje de este tema supondría que el estudiante debiera dedicar un total 2.5 horas de trabajo.

Preguntémonos si 2.5 horas son suficientes si el estudiante se plantea elaborar la información del tema (p.e., efectuarse esquemas), si tiene que ampliar/integrar información con las lecturas recomendadas, si pretende consultar sus dudas al profesorado, si tiene que desarrollar algunas actividades y, adicionalmente, repasar todo ello de cara a un examen cuyo valor es el 80% de la calificación final en la materia. Creo que la respuesta es más que obvia.

Y, además, ahora piénsese en algunos de los apoyos que pueden incorporarse en los materiales del tema y en la dinámica de desarrollo de la docencia no presencial de cara a promover el aprendizaje:

- Facilitar en los mismos la estructura y organización del tema

- Facilitar los objetivos de aprendizaje y/o un organizador avanzado (conceptos clave)

- Utilizar preguntas previas para que los estudiantes identifiquen los elementos nucleares del tema.

- Utilizar códigos de representación variados (incorporar información verbal+visual que resalte los elementos esenciales de aprendizaje/estudio -p.e., mapas conceptuales, cuadros sinópticos, diagramas de flujo, €)

- Facilitar ejemplos de problemas resueltos paso a paso, especificando los principios/reglas aplicables en cada uno.

- Plantear actividades/problemas/cuestiones reflexivas que promuevan habilidades de alto nivel -comparación, análisis, integrar información -, secuenciadas en orden de complejidad, y con retroalimentación posterior€

- Promover la obtención de retroalimentación, al menos grupal a través de tutorías por videoconferencia y/o foros de discusión, o bien proporcionar a los estudiantes los criterios a considerar para una autoevaluación realista de sus elaboraciones.

- Proporcionar herramientas de autoevaluación al final del tema para permitir comprobar los niveles de conocimiento alcanzado y orientar su repaso.

- Proporcionar modelos de pruebas de evaluación y de respuestas esperables para ser consideradas como adecuadas.

Evidentemente, este es un ejemplo extraído de la realidad que no puede generalizarse. Ya se comentó previamente que la inmensa mayoría del profesorado ha multiplicado sus esfuerzos para adecuar los contenidos y las actividades a la docencia no presencial de cara a facilitar el aprendizaje de sus materias. Por otro lado, considerar todos los aspectos comentados en los materiales a proporcionar en cada tema puede ser inviable € pero quizás sí algunos de ellos. Y, de este modo, también quizá podamos disponer de una visión más realista del tiempo y esfuerzo que los estudiantes tienen que invertir para adquirir realmente esos conocimientos€, así como del "peso" que cabría conceder a los exámenes tradicionales frente a las evidencias derivadas de la evaluación continua.