Nacen, crecen y un día mueren. Las causas de una 'defunción' urbana son muy diversas. Por ejemplo, nos podría venir a la cabeza el caso de Chernobyl con una catástrofe nuclear, o muchas ciudades del oriente a causa de la guerra y bombardeos; pero la problemática actual del cambio climático es, sin duda, la que pone en riesgo todo lo anterior y lo convierte en una amenaza medioambiental irreparable. Entre muchas sus consecuencias, el deshielo y por consiguiente el aumento del nivel del mar serían capaces de alterar la dinámica oceánica y acelerar el proceso del cambio climático. Según los últimos informes del IPCC, el aumento del nivel del mar se podría situar en torno al metro para 2100. Más de mil millones de personas que viven en ciudades costeras verán su vida a amenazada por este último proceso, tal y como traslada Abel de Medici en su artículo para National Geographic a partir de datos de la NASA. La subida del nivel del mar, la erosión de las costas y el aumento de fenómenos meteorológicos ponen en 'jaque' muchos de los destinos turísticos elegidos por excelencia. En Venecia, por ejemplo, el mar se convirtió en el elemento natural que ayudó a los venecianos a crear su propia historia. Ahora el hundimiento de sus cimientos, el aumento del nivel del mar y la erosión de las rocas ponen a la ciudad italiana en la 'cuerda floja'. Lo mismo pasa con Malé, la capital de las Maldivas que ya ha tenido que expandir su costa y construir diques de contención para evitar que las olas se lleven la tierra. San Petersburgo no se queda atrás, más de 5 millones de habitantes quedan expuestos a violentas inundaciones por tormentas del mar Báltico y desbordamientos del río Neva. Jakarta en Indonesia y Tokio en Japón también podrían desaparecer antes del 2100. La pérdida de este tipo de ciudades se debe a que se encuentran en la costa y atravesadas por varios ríos. El mar y los ríos van recuperando el terreno que un día las fincas quitaron. A pesar de que se han llevado a cabo procesos de construcción para evitar los desastres, el hundimiento de estas ciudades resulta inevitable.