Opinión
Vicenta Pastor
Esta vez los promotores somos los buenos
Mayo de 2020, ni en sueños hubiera imaginado la situación que estamos viviendo, y eso que estamos bien aleccionados por las series y películas catastrofistas que vemos últimamente. ¿Había llegado el tiempo de «Walking Dead». Una pandemia real es algo que, aunque sepamos que existe, pensamos que nunca nos va a tocar. Sólo pasa en el cine, o en un pasado lejano, como la peste negra de la Edad Media, muy lejana, o el cólera que azotó Valencia en el siglo XIX.
Pues a pesar de todo, llegó y no supimos reaccionar a tiempo. En España hemos pasado «de libro», las fases que la psicóloga Elisabeth Kübler-Ross, ya desarrolló allá por 1969.
La fase de negación fue demasiado larga y nuestro gobierno reaccionó tarde, pero tarde, tarde.
Luego llegó la ira, una mezcla de ansiedad de los ciudadanos por los derechos fundamentales recortados y la muerte avanzando a la vez, implacable, y nosotros sin poder hacer nada. Nos desbordó.
Luego llega la negociación, empezamos a darnos cuenta en serio de lo que está pasando y atisbamos la crisis económica que llegará de postre. Todos exigimos ayudas para nuestra economía y a la vez soluciones sanitarias.
Luego llega la depresión.
Finalmente llega la aceptación, y por fin despertamos. Comienzan entonces las acciones solidarias, los aplausos, el «todo cambiará después de esta pandemia», aunque en nuestro fuero interno sabemos que la realidad es que todo volverá a ser lo de siempre, que el gran cambio nos durará un mes.
Hoy, estamos saliendo de esta crisis sanitaria, pero la crisis económica no es que llegará, sino que ya está aquí. Espero que no volvamos a la fase de negación y empecemos a actuar ya, aunque ya está haciéndose tarde, muy tarde.
Como empresaria en el sector constructor-promotor, mis preocupaciones son muchas. No hay mayor enemigo del empresario que la incertidumbre. Sin embargo, nuestro sector entra en esta etapa muy reforzado, solvente y con los deberes hechos.
Creo firmemente que seremos la locomotora que va a tirar de la economía, creando puestos de trabajo y riqueza. Por supuesto nuestros márgenes tienen que bajar, pero seguiremos adelante. Se habla mucho de que los precios de las viviendas bajarán, pero ya sabemos que eso en la obra nueva no es posible, ya que los proyectos iniciados no tienen mucho recorrido para bajarlos. Habrá ajustes, por supuesto, pero no estamos en el escenario de la crisis de 2008, esta vez los promotores somos los buenos, tenemos mucho que aportar.
Para que esta locomotora que es nuestro sector funcione, necesitamos un gobierno serio que nos apoye -en todo-, se debe agilizar la burocracia, muchísimo y hay que sacar un plan de vivienda con presupuesto real, que ayude a los compradores para acceder a los inmuebles. Esto no es nuevo, y siempre ha funcionado bien: deducciones por comprar una vivienda, subvenciones para la entrada, avales para el pago del 20% inicial y otras medidas que, como he dicho, ya han demostrado en el pasado su gran validez.
También hay que apoyar a los alquileres de vivienda, a la rehabilitación, hay licitar obra pública, todo ello medidas de primero de «recuperaciones económicas».
La construcción es el inicio de un círculo virtuoso económico, y tira de otros muchos sectores que van detrás. No estamos hablando de burbujas, ni de especulación, sino de trabajo bien hecho, de profesionales implicados a los que les gusta hacer las cosas bien.
Esta filosofía de empresa es la que me ha enseñado mi padre, José Pastor, al que admiro por su capacidad de trabajo, su transparencia, honradez y capacidad de riesgo. Quizá las empresas familiares tenemos estos valores en vena, y es en estos momentos de dificultad, cuando los desplegamos más.
En Urbem creemos que la mejor manera de aportar algo para solucionar esta crisis económica y sanitaria es seguir trabajando como sabemos, evitar lo máximo posible despedir empleados, cumplir con nuestros clientes, ser responsables con nuestros proveedores y colaboradores. Ya tenemos todos ganas de pasar y acabar con la crisis sanitaria, esperamos con ansia esa vacuna, o esa cura que minimice al virus. Y volver a disfrutar de nuestra Valencia, de nuestros parques, de nuestra playa, clima, nuestro centro histórico brutal que tenemos, el cauce del río, desde nuestras viviendas construidas con amor por los promotores valencianos y disfrutando de nuevo de nuestros derechos fundamentales de movilidad.
Reconozco que algo sí cambiará después del covid19, es posible que nos concienciemos en serio de que hay que promover la economía circular, es posible que los coches eléctricos hagan a nuestras ciudades más sanas, que empecemos a valorar más a los científicos que a los futbolistas. Para que el cambio ocurra, hay que apoyar a los empresarios y empresarias, grandes y pequeños, no me cansaré de decirlo, invertir de verdad, además de en el sector de la construcción, en industria, en ciencia y en investigación.
Vixca Valencia.
- Profesores y sindicatos se enfrentan a multas por valor de 8.000 euros por concentraciones durante la huelga educativa
- El PSPV de Tavernes de la Valldigna exige explicaciones al PP por el bajo de un concejal usado como vivienda
- Germán e Isabel, de veraneantes desde hace más de tres décadas a vecinos: 'Estamos enamorados de Bellreguard y de su gente
- Aemet activa en la Comunitat Valenciana el aviso rojo por calor extremo: las temperaturas podrían alcanzar los 44 grados
- La eclosión descontrolada de garrapatas en la Ribera obliga a cubrirse de “pies a cabeza” para trabajar en el campo
- València se prepara ante el aviso rojo por calor extremo: cierre de espacios públicos, actividades suspendidas y nuevos horarios de las piscinas
- Estos son los municipios de la Comunitat Valenciana en riesgo rojo hoy
- La historia de José Comes: el joven agricultor de 25 años fusilado por gritar '¡Viva Negrín!' tras un día de fiesta con los amigos en Torrent