El estudio de la evolución de nuestra especie a lo largo de nuestra Historia nos ha permitido saber que nuestra formación como seres humanos se ha ido desarrollando enfrentándonos de vez en cuando a diferentes catástrofes, algunas de ellas naturales (como su nombre indica, fenómenos provocados por la propia Naturaleza), y otras en las que el ser humano se ha bastado por sí mismo para generarlas destruyendo sus logros sin ayuda de nadie, pero éste sería otro debate. La Naturaleza no tiene sentimientos, y todo ser que se aprovecha de ella para vivir tiene desde sus primeros suspiros de vida un objetivo primario fundamental: sobrevivir.

Y aunque el conocimiento del Coronavirus nos lleve incluso a siglos antes de J.C., su rastro indica que para sobrevivir necesita afincarse en seres vivos de sangre caliente, y por ello las condiciones que ha encontrado este COVID-19 en nuestro mundo de hoy para extenderse han sido ideales: seres de sangre caliente yendo y viniendo a lo largo y ancho de todo el mundo por millones: terreno pues abonado para su propagación.

¿Qué nos toca hacer? Nada nuevo, organizarnos para sobrevivir, como siempre, e intentar hacerlo lo mejor y más rápido en nuestro propio beneficio, y de paso intentar aprovechar este problema para que, en la medida de lo posible, mejorar en calidad y cantidad nuestras propias condiciones de vida cara al futuro.

Y como el tiempo no se detiene, manos a la obra: Gobiernos, entidades sanitarias, políticas y sociales, y en el caso que directamente nos ocupa entidades deportivas desde federaciones internacionales a organizadores, clubes, deportistas, patrocinadores, y un largo etcétera, nos toca ponernos las pilas. Activar esa fuerza, esa energía, esa filosofía de vida que el deporte ha llevado por bandera a lo largo de su propia historia, para que seamos ejemplo de actitud dentro de nuestra sociedad en cuanto al acatamiento de normas, la solidaridad con los entornos necesitados y la colaboración con los diferentes equipos que las autoridades pongan en marcha, ayudando a que la vuelta a la normalidad sea lo más segura y rápida posible.

Como responsables de la práctica totalidad de los cometidos en los que nuestra actividad se desarrolla, somos conscientes de los aspectos sociales, económicos, y en nuestro caso específico deportivos, que conforman la gestión global de los eventos bajo nuestra batuta organizativa, y que pueden abordarse desde una doble vertiente.

Desde el punto de vista interno, en este caso fundamentalmente desde el «triángulo» Ajuntament de València - Fundación Trinidad Alfonso - SD Correcaminos a cuyo cargo están las dos mayores pruebas de València (Maratón y Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP), el trabajo no ha cesado en ningún momento desde la llegada de esta alerta sanitaria. Es más, mediante la adaptación tecnológica a reuniones telemáticas, la amplitud del abanico de tareas de organización (preventivas, organizativas e informativas) no han hecho sino aumentar al haber tenido que añadir a las ya conocidas a lo largo de años de experiencia, todas las derivadas del impacto que la llegada del COVID-19 ha añadido, teniendo además que mantener vivos nuestros canales de comunicación y vivas todas las opciones posibles de fechas, magnitudes y diseños sin saber a día de hoy cuáles pueden ser los plazos para volver a una vida normal.

Externamente, y aquí hablamos del calendario internacional de maratones y carreras de ruta, 2020 se ha convertido en una verdadera jungla, valga solo un dato: la práctica totalidad de carreras previstas de celebrarse entre el 1 de abril y el 10 de mayo del año en curso (más de 120) han sido o canceladas o bien pospuestas al último cuatrimestre del año, sin ninguna seguridad de celebración. Y si faltaba poco, las de mayo y junio están siguiendo los pasos de sus colegas y ya empiezan a posponer sus fechas en un claro «¡sálvese quien pueda!»

En este contexto, viene a colación una de las cualidades intrínsecamente ligada al deporte: la solidaridad. Y en eso también València destaca por su labor colaboradora a lo largo de muchos años con las federaciones regionales, nacionales e internacionales con las que siempre hemos convivido y con las que hemos compartido esfuerzos en búsqueda del progreso social, deportivo y educativo. Marca de la casa, no vale una sin las otras dos.

Hoy en día seguimos cooperando con la Association International of Marathons and Distance Races AIMS, la Real Federación Española de Atletismo RFEA, la World Athletics y otras federaciones internacionales de triatlón, ciclismo, esquí, remo, trail, cara a editar lo antes posible una guía de «Buenas Prácticas» que permitan adaptar las condiciones organizativas de los eventos de masa a las nuevas condiciones que surjan de las autoridades y entidades sanitarias competentes, al tiempo que seguimos ejerciendo nuestra labor local de información a toda la afición runner de esta Valencia Ciudad del Running tan querida y respetada tanto por nuestros corredores locales como por los que aprovechan cualquier oportunidad para visitarnos.

En pocas palabras, seguimos y seguiremos estando guiados por el trabajo y por nuestro intrínseco concepto de solidaridad.