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Diario Pop

Siempre estuvo ahí

En 2017, la directora Katheryn Bigelow estrenaba su última película hasta la fecha, Detroit, la crónica de los disturbios raciales que sembraron de sangre y violencia las calles de la ciudad del motor en 1967. The Motor city is burning, cantaba el legandario John Lee Hooker, como un espectro que recorre todo el siglo XX. Una redada en en speakeasy derivó en cinco días de violencia, convirtiendo en anécdota los disturbios que tuvieron lugar en la capital de Michigan 24 años antes. Nada ha cambiado desde entonces. Los mismos protagonistas, los mismos asesinos, las mismas víctimas, con distintos nombres. La directora americana puso entonces en evidencia que el racismo es sistémico, completamente institucionalizado.

Al grito de "Somos todo Mike Brown" y otras consignas, los jóvenes negros de Providence, en Rhode Island salieron en noviembre de 2014 a la calle a protestar contra el fallo que absolvía al agente que mató de 9 disparos al joven negro de 18 años Mike Brown de la ciudad de Ferguson, en el estado de Missouri. "Somos un país de leyes" dijo entonces Obama, avalando el fallo, mientras el Gobernador del estado, Jay Nixon, reclamaba "tolerancia" con la sentencia. Obama condenaba y repudiaba, como ha vuelto a hacer ahora, las protestas pacíficas y los disturbios que ocupan estos días la campaña para la reelección de Donald Trump.

Los versos de Bruce Springsteen en su 41 shuts (in American Skin) fueron escritos para denunciar la muerte de Amadou Diallo a manos de la policía de Nueva York, tras ser alcanzado por 19 de los 41 disparos que los policías realizaron cuando vieron que iba a coger su cartera el 4 de febrero de 1999. Hoy siguen siendo válidos. Distintos métodos, mismos objetivos.

"Mientras se siga postergando la justicia, siempre estaremos al borde de estas noches oscuras de disturbios sociales", afirmaba Martin Luther King Jr. en un discurso pronunciado el 14 de marzo de 1968, apenas tres semanas antes de ser asesinado. Podría haberlo dicho hoy tras la muerte de Geroge Floyd, muerto por asfixia en Minneapolis, hace una semana. Quizá los EEUU es un país que ha teorizado como pocos sobre la igualdad de la ley y la justicia y que, sin embargo, la ha postergado siempre. Mientras tanto, de costa a costa el país se despierta en llamas, las mismas que alimenta Trump a golpe de twit mientras detenta una Biblia. Ni siquiera un presidente negro ha logrado que las cosas fueran mejores mientras gobernó. Lo cierto es que el racismo estuvo siempre ahí, la xenofobia siempre estuvo ahí, la lucha de clases siempre estuvo ahí, la misma sangre siguió corriendo por las calles, los mismos golpes, a los mismos, convertidos en fantasmas entre el ruido y la furia, o en la oscuridad y el silencio, pero siempre estuvo ahí.

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