13 de julio de 2020
13.07.2020
Levante-emv
reflexiones

Un asunto pendiente

13.07.2020 | 22:51
Un asunto pendiente

Hace unos días el Fondo de Población de las Nacionales Unidas (UNFPA), el organismo de la ONU que se encarga de la salud sexual y reproductiva, publicaba su Informe anual del Estado de la Población Mundial, el cual coincidía en esta ocasión con dos hitos importantes en el ámbito de la salud reproductiva y la lucha por la igualdad de género, como es el 50 aniversario de la puesta en marcha del UNFPA y el 25 aniversario desde la celebración de la importante Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en El Cairo.

Subrayando los importantes avances que se han conseguido en todo el mundo durante estas décadas, este último informe vuelve a poner el acento en la situación de discriminación que viven a diario miles de mujeres y niñas en el mundo, por el simple hecho de ser mujer. Así, estima que cada día 33.000 niñas menores de 18 años son obligadas a casarse; se calcula que este año se practicarán 4,1 millones de mutilaciones genitales; y la preferencia por los hijos varones sigue promoviendo una atroz selección de sexo con sesgo de género. En definitiva, y como denuncia el UNFPA, en el año 2020 faltan en el mundo 142,6 millones de mujeres.

De este modo, no cabe duda de que el derecho a la igualdad y las políticas de género deben seguir siendo una prioridad en todo el mundo, puesto que nos encontramos en un momento en el que la defensa de los derechos y la libertad de decidir de todas las personas sigue siendo un asunto pendiente en la agenda internacional, como resaltan estas cifras.

Personalmente, creo que es bueno recordar las palabras de la directora ejecutiva del UNFPA, Natalia Kanem, quien insistía en realizar un llamamiento a los hombres, para que sean parte de la solución y defiendan los derechos de las mujeres. Es necesario incidir en ese principio fundamental de que la búsqueda de una sociedad igualitaria es una cuestión donde todas y todos nos tenemos que involucrar.
Así, resulta desalentador observar que en determinadas ocasiones la sociedad pierda esa visión integradora y sumatoria en materia de género, enfrascándose en polémicas y enfrentamientos estériles. Por ello, tenemos que extraer del debate político esta cuestión, puesto que detrás de esos grandes y fríos números, lo que nos encontramos son miles de mujeres y niñas que sufren en primera persona las consecuencias de una histórica visión discriminatoria, donde la violencia de género en sentido amplio debe sustraerse de lo privado, erradicando esas manifestaciones de desigualdad todavía muy latentes en todos los países.

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