"A mí no me molesta que me llamen roja porque soy roja y republicana" se ufanaba en el programa radiofónico de la CGT (Confederación General de Trabajadores), Amparo Molina, una mujer de sesenta y cuatro años, "iai@flauta" (colectivo de jubilados y pensionistas), enjuiciada, según propias palabras, por "Supuestamente, agresión por odio". "Yo estoy aquí para apoyar a Amparo a tope" fue la firme declaración de Carmen Gurillo Ripoll joven concejala de Innovación, Nuevas Tecnologías y Memoria Histórica del Ayuntamiento de Massamagrell (Empoderem-Podemos+Massamagrell), ante la puerta principal de la Ciudad de la Justicia de Valencia.

Gabriel Jackson, hispanista estadounidense nacionalizado español, en Breve historia de la guerra civil de España escribía que "Las purgas contrarrevolucionarias estuvieron también caracterizadas por el odio a los intelectuales, automáticamente considerados como pervertidos sexuales izquierdistas. La víctima más famosa fue el poeta granadino Federico García Lorca. Al poeta se le fusiló por ser cuñado del alcalde socialista de Granada, por ser amigo del "judío" Fernando de los Ríos, por ser autor de obras de teatro inmorales como Yerma, por ser tenido por homosexual y por sus sarcasmos referentes a la Guardia civil y a la Conquista de Granada por los Reyes Católicos".

"El delito es tener una ley contra el derecho" declaraba corajuda Molina. La denominada Ley Mordaza, 4/2015, de 30 de marzo, activa desde el uno de julio de dos mil quince, ¡hace cinco años! consiguió que Rajoy y el Partido Popular (PP) situasen en la más infame regresión a España aprobando esta represora herramienta de amplio y manipulable espectro formada por tres normas jurídicas: la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, la reforma del Código Penal y la Ley Antiyihadista. Internacionalmente el pabellón español quedó a la altura del betún por su anclaje en posos totalitarios e inmovilistas; el The New York Times declaró en su momento que "esta ley trae recuerdos de los peores días del régimen de Franco y no procede en una nación democrática".

¿Qué "mano negra", colectivos y asociaciones se ocultan tras la creciente masacre de la libertad de expresión en España? "Vinieron dos policías de paisano, nos pidieron el carnet, a mi compañera le entregó su carnet (el policía) y a mí me dijo: Tú tienes que venir con nosotros porque estás denunciada por odio y agresión" y, "¡La violencia es una pulserita!" de esas que valen un euro, con bolitas y la bandera republicana ¿? Por lo que se la decomisaron, refiere estupefacto Ramón un compañero "iai@flauta". Juan Antonio, otro integrante del grupo, añade "Esa es la prueba que ha presentado la acusación" ¿? a la par que señala: "Si tienes dinero te puedes defender mejor".

"Por una justicia libre, justa, digna e imparcial. Amparo libertad. Derogación ley mordaza. No nos callaran!!!" se lee en una pancarta. "Tenemos que hacer que nuestra voz llegue al Congreso a Pedro Sánchez, no hay que tener miedo porque somos mayores, no tenemos que tener esta ley sobre nuestra cabezas" dijo la sexagenaria en la entrevista radiada. ¿Por qué las personas han de sentirse amenazadas y ser castigadas por sus ideas o cualquier diversidad? Reflexionaba el jurista, notario, pensador y crítico de arte Antonio García-Trevijano: "Al reprimir la disidencia y el espíritu crítico, empobrece la cultura y embrutece a los (las) ciudadanos", (Palacio de Injusticia, sin esperanza y sin miedo. Joaquin Navarro)

¿Qué salida tiene el pueblo llano ante denuncias de esta índole, sin capacidad económica, sin estatus social y privilegios ad hoc, sin amiguismos, sin entender lo que sucede? comenta Ramón con respecto a quienes denuncian en estos casos que "Normalmente lo tienen todo a su favor, hasta el bolsillo". ¿Violencia económica como censura travestida? ¿Nuevas estrategia para tiempos deprimidos?

"Le dijeron roja de mierda, la acusan de incitar a los (las) demás, ella en ningún momento incitó, ni se desplazó ni se movió" declara Ramón. Una ley que persigue a artistas, activistas y demás personas por comunicarse pacíficamente no hace más que patentizar lo que afirmaba el humanista y moralista francés Michel Eyquem de Montaigne: "La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha".

"Conozco a Amparo desde hace meses, estamos siguiendo el caso a ver qué tal. Soy un poco contraria a la opinión de apoyo a Podemos, son gente que están en el Gobierno y ni han presionado para cambiar", declara Carmen una veinteañera militante del Frente Obrero (organización política); David otro joven miembro del mismo partido estatal añadía que "No se critica al Gobierno y es lo que hay que hacer", respecto a Amparo deseaba "Que no le pase nada". Juan Carlos de Stop Desahucios Social Valencia afirmaba que "Tratan de distinta manera a activistas de izquierda ¡se ha querido dar un escarmiento! debe de salir inocente".

¿Por qué es imposible abandonar un arcaico fundamentalismo que lastra cualquier progreso en las leyes? ¿Habrá que hacer más cursillos para nivelarse con países avanzados y libres? ¿Tan espeluznante es que se disfrute de libertad de expresión, reunión y manifestación? Escribe el secuestrado y torturado periodista almeriense José Antonio Martínez Soler (JAMS) en un artículo para 20minutos.es, fechado el veinte de febrero de dos mil once, que, "En la España de Franco, no había libertad de expresión ni de reunión ni de manifestación".

Desde las nueve y media hasta las doce y media estaba permitida la concentración ante la puerta de juzgados. "Nos han pedido la autorización, si lo habíamos comunicado a la Delegación de Gobierno". Presentes en la convocatoria estaban integrantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, también "Había gente de Podemos, de la Coordinadora en Defensa del Sistema Público de Pensiones, de CGT, de la Intersindical" como Beatriu Cardona coordinadora d´Intersindical Dones Valencia y miembro del Claustro de la Universidad de València, la cual apuntó que también había acudido Vicent Maurí, portavoz de dicha organización sindical que agrupa a trabajadores y trabajadoras de los sectores de enseñanza, sanidad y servicios públicos, Maurí, años atrás, fue imputado y absuelto de una acusación de insultos y alteración al orden público tras una concentración. ¿Por qué no se persigue con igual ahínco a delincuentes de cuello blanco tan luctuosamente en boga y visibilizados?

Comentaba Ramón, que durante la visita real a Valencia a principios de este mes, se retuvieron a trece personas durante hora y media, "Se los llevaron andando hasta Nazaret prohibiéndoles que volvieran hasta que hubiese acabado el acto. No volváis ¿eh? Porque si volvéis vais todos (todas) a comisaria. ¡Sólo por levantar la bandera republicana, por tocar el Himno de Riego con la dolçaina!".

Juan Antonio, sobre el enjuiciamiento de la iai@flauta vilamarxantera, lamentaba que con tales denuncias "Estén perdiendo el tiempo estos juzgados". De realmente obsceno se podría calificar cualquier apoyo estructural hacia fanatismos disfrazados de normativas algo, sin duda, costoso de erradicar. "El fanatismo tiene raíces profundas basadas generalmente en temores y deseos que rara vez se expresan abiertamente; la necesidad, por ejemplo, de tener a alguien a quien despreciar que sirva de blanco", analiza la psicóloga estadounidense Flora Davis en uno de los capítulos de su obra La comunicación no verbal donde aborda los puntos del código conductual que gobiernan el invisible "orden público".

El jurista Armando Bulla recopila en su anecdotario titulado Con la venia€ hechos tales como que: "El Tribunal Supremo mantiene en una sentencia que no siempre y necesariamente llamar a alguien "hijo de puta" puede tomarse como injuria, ni siquiera como insulto que merezca punición. De modo y manera que, no constando probados los mismos (tono e intención), el mero hecho de llamar a otro "hijo de puta" no constituye en sí mismo causa de sanción".