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¿Ruptura entre Sánchez y Podemos?

La marcha de Juan Carlos I saca a flote las grandes discrepancias entre los dos socios del Gobierno

El lunes una encuesta de El Mundo echaba leña sobre la crisis de la primera semana de agosto -la marcha de España de Juan Carlos I- afirmando que el 42% de los españoles cree que hay una campaña orquestada de los aliados del PSOE para derribar la monarquía. Y que el 54% opina que Podemos debería salir del Gobierno. No es sólo la derecha, opina lo mismo el 41% de los que votan socialista.

Es sabido que la coalición con Iglesias -que Pedro Sánchez no quería y por eso se repitieron las elecciones en noviembre- genera inquietud y no sólo en sectores conservadores o en el mundo económico. Pero, ¿qué credibilidad tiene la encuesta de Sigma Dos para El Mundo? La comparo con la del último CIS, el de julio. ¡Ojo! ambos sondeos dan a Sánchez una nota del 4,9, a Arrimadas de un 4,1 y a Iglesias y Casado de un 3,6. Curioso.

No, no es un dato a ningunear, aunque venga de un diario con buenos profesionales pero con una línea editorial muy escorada. Además, los choques en el Gobierno y los problemas de Podemos son públicos y notorios. ¿Pueden estas turbulencias de agosto liquidar la coalición PSOE-Podemos tras sólo ocho meses de vida?

Si, pero?Pueden por varias razones. Porque la pandemia -y los actuales rebrotes que auguran un otoño complicado- son poco compatibles con gran parte del programa pactado. Y porque el Gobierno no podrá subsistir sin presupuestos y, dado el desbarajuste preelectoral catalán, sería un milagro que ERC plantara cara a Puigdemont y votara con el PSOE. El apoyo de Cs será pues matemáticamente imprescindible. Y no sólo matemáticamente. El plan de recuperación europeo exige mucho pragmatismo. ¿Podrá Iglesias entenderlo y asumirlo?

Sigamos, ¿es posible un Gobierno en el que el presidente sostenga -con firmeza y riesgo de no gustar a parte de sus electores- que en momentos de gran incertidumbre la solidez de las instituciones (la monarquía) es más necesaria que nunca, y en el que el vicepresidente alienta la protesta antimonárquica y un referéndum -otro más- sobre monarquía o república? Uf!

Además, que alcaldes de Podemos, como Ada Colau, hayan adoptado la misma posición que Pablo Casado, y cierto fundamentalismo municipalista, en la oposición radical al plan de la ministra de Hacienda de que el Estado pueda apuntarse, para lucir menos déficit público, los 15.000 millones de remanentes municipales (a cambio de contrapartidas) indica nula sintonía. El plan de Montero es discutible y mal explicado (cosa habitual), pero que Podemos y el PP se opongan con argumentos similares (y averiados) indica que algo huele a podrido en el Consejo de Ministros.

Añadamos la causa abierta contra Podemos en un juzgado de Madrid tras la denuncia de nada menos que un antiguo abogado de la formación, Juan Manuel Calvente. La derecha irá a degüello contra Iglesias que es evidente que está generando demasiadas sospechas.

Minuto y resultado: existen todos los ingredientes para que Podemos abandone el Gobierno acusando al PSOE de traicionarles pactando con los Borbones y la derecha. O de que Sánchez, cansado de las inconsistencias de una formación poco gubernamental, decida liquidar un pacto ambiguo que no le favorece ante sectores relevantes para superar la crisis y que no es homologable con los de ningún gobierno europeo. Excepto Italia si creemos que hay similitudes entre Podemos y el Movimiento Cinco Estrellas.

Pero la ruptura puede tardar en consumarse. Primero porque Pablo Iglesias está débil y la marcha del Gobierno podría dañarle más. ¿Puede Iglesias tragar sobre el fondo -la monarquía y el pacto presupuestario con Cs- a cambio de algunas licencias verbales para lavar algo su imagen ante el mundo radical?

Por otra parte, si rompe con Podemos, Pedro Sánchez se quedaría con sus 120 diputados frente a los 155 que tiene ahora con Iglesias. Si pacta con Cs (en abril antes de la "genialidad" de Rivera habrían sumado mayoría absoluta) se queda con 130 y sin ninguna posibilidad de mayoría parlamentaria. Ecuación imposible, salvo alguna entente con el PP. Sánchez la rechaza porque cree -no sin razones- que el único objetivo de Pablo Casado (con la sombra de Aznar detrás) es desahuciarle de la Moncloa.

¿Habrá crisis de gobierno y salida de Podemos? Puede, pero no es seguro. Si no la hay, España se quedará con un gobierno en pleno ataque de nervios que se entiende para poco mas que compartir el poder. En todo caso, Pedro Sánchez va a necesitar a Cs para aprobar los presupuestos. Esa será la hora de la verdad. A no ser que la delicada situación de la monarquía no acabe por precipitarlo todo.

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