17 de agosto de 2020
17.08.2020
Levante-emv
Entre bastidores

Pangolines, murciélagos y caracoles

17.08.2020 | 22:53
Pangolines, murciélagos y caracoles

Vaya por delante que uno entiende de pandemias y biología lo que la mayoría de los ciudadanos (poco), y lo que sabe ha sido adquirido a través de noticias y expertos que vienen invadiendo los medios de comunicación en este complicado 2020. Un mercado en el Asia profunda, un murciélago, un pangolín que ingerido por humanos desata una epidemia con efectos trágicos a nivel global. O quizás no...

El líder de la nación más poderosa del mundo advierte de lo poco natural del virus pandémico y señala a los laboratorios chinos. El silencio del resto de líderes internacionales ante una acusación de ese calibre hace saltar mis alarmas y plantearme la posibilidad de que existan científicos al servicio de las causas más perversas.

China, el del pangolín, lleva desde 1979 aplicando políticas y leyes de un solo hijo por matrimonio y, desde 1980, tiene regulada la edad de matrimonio para hacer frente a las consecuencias de albergar una población inmensa. Eso se traduce, a fecha de hoy, en un envejecimiento poco natural de sus gentes, lo que a su vez tensiona el equilibrio entre los que tienen edad laboral y los que ya no pueden trabajar. Su intento por reconducir parte de esas políticas son recientes.

Si a eso añadimos que el hijo único debe ser productivo a la nación que dejó de ser emergente hace tiempo para convertirse en la locomotora mundial, y que el Estado ha de asumir el cuidado de los que se van haciendo mayores... pues ¿cómo no voy a percibir en mi ignorancia médica un tufillo sospechoso?

Desde 1982, la tasa de fecundidad en la Comunitat Valenciana es inferior a 2. En 1987 se había descendido a 1,5 y en la actualidad nos situamos en el 1,2. Aquí no ha sido necesario que el Gobierno impusiera el número de hijos por ley. Lo hemos decidido nosotros mismos y eso hace que los efectos del envejecimiento ya empiecen a dejarse notar en sectores de nuestra sociedad.

En el área mediterránea está extendido el uso del caracol como alimento, lo que para gentes de otros países resulta repulsivo. Quién sabe, tal vez, en alguna paella o en salsa este molusco lleve dentro de sí un virus que cambie la vida del planeta. El que haya sido ingerido desde la antigüedad más remota e incluso fuera cultivado por los romanos ya no es garantía de salud, ¿no? Que pregunten en Wuhan.

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