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Reflexión

"Titanic"

Desde hace unos meses vivimos sumergidos en los medios de comunicación. Noticias impactantes que han conmocionado al mundo entero. En este caso, resulta indiferente nuestra condición social o económica; nos hemos topado con este "iceberg" llamado Covid 19 y el miedo nos ha puesto a todos "patas arriba". Una tragedia ocurrida en tiempos de consumismo e individualismo. Una tragedia que nos impulsa a valorar lo esencial, poniendo en jaque una y otra vez esos valores superfluos que nos conducían a un inevitable naufragio.

El virus se encontró de frente una sociedad preocupada por preservar su bienestar y su ocio a toda costa, a la vez que apartaba la vista de las desgracias ajenas y la catástrofe medioambiental. Un virus que hoy nos coloca a todos en igualdad de condiciones y nos da la oportunidad de recular. Ahora sí que es imprescindible mirar por el otro, ahora sí que todos somos piezas valiosas en esta lucha contra el Covid. Ahora sí que debemos aunar fuerzas para salir lo más victoriosos posible de esta inesperada pandemia.

Sin embargo, entre la confusión y la incertidumbre surge la polémica, la polémica que da lugar a una absurda lucha de titanes para ver quien se hace con la razón. Sindicatos de trabajadores, empresarios, personal sanitario, miembros del gobierno, partidos de la oposición?cada uno remando en distinta dirección y mientras, el barco va "haciendo aguas". Mientras aumentan los contagios y comienzan los confinamientos parciales. Mientras cae la economía, se tambalean los ERTES y la población entra de nuevo en pánico. Mientras se establece la mascarilla obligatoria hasta en la playa y respiramos nuestro "aire confinado". Mientras debemos mantener distancia social incluso con nuestros seres queridos por temor a enfermarnos.

Hablaba con un amigo sobre lo paradójico que me resulta la energía que se observa en los políticos durante una campaña electoral. Diferentes partidos que optan por el liderazgo y "empapelan" literalmente las calles con eslóganes de lo más creativos. Mucha iniciativa y muchas fuerzas derrochadas durante semanas para hacerse con el primer puesto. Personalmente echo en falta ese esfuerzo titánico, ese afán sobrehumano por buscar soluciones ante un problema que supera todas las expectativas y que involucra a tantas personas y tantas vidas. Cada día miles de nuevos contagios y me da la sensación que nuestros gobernantes se cruzan de brazos en espera de la vacuna.

¿Por qué nadie habla de prevención? ¿por qué nadie nos explica cómo reforzar nuestro sistema inmunológico? Decía Hipócrates que "tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento" Un médico del s. V a. C que se atrevió a hablar sobre consejos para conservar la salud? Desde luego no he visto carteles o vallas en la calle con normas básicas para mantener nuestras defensas a raya. No he visto publicidad o anuncios en televisión sobre la importancia de adoptar hábitos saludables en cuanto a alimentación, al ejercicio físico o a diferentes formas de relajarnos para restablecer la serenidad en estos tiempos de angustia. ¿Por qué de forma institucional no se ofrecen pautas para mejorar nuestro estilo de vida y así fortalecernos desde dentro?

Pienso que la mascarilla, el lavado de manos, el gel hidroalcohólico y la distancia social son remedios de uso externo. Si aún respetando las normas hasta ahora establecidas, "pillamos" el virus, tan solo nos quedará la atención de los sanitarios y, sobre todo, nuestro sistema inmune.

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