13 de septiembre de 2020
13.09.2020
Levante-emv

Héroes y villanos

13.09.2020 | 19:34
Héroes y villanos

Una de las señas de identidad de los tiempos difíciles, uno de los elementos que los convierte en periodos de tránsito complejo es la polarización en todas las esferas de la vida, desde los elementos de mayor calado social hasta aquello que forma parte de las costumbres, incluso de la vida cotidiana.

La maldición china nos emplaza a vivir tiempos interesantes como una forma de desearnos lo peor, son tiempos de aguas revueltas que bajan a enorme velocidad y se llevan por delante todo aquello que encuentran. Las aguas tranquilas, el remanso de paz, las temperaturas tibias, tienen muy poca épica, apenas suscitan defensores y parecen pasto de los mediocres.

No cabe la menor duda,y así se verá reflejado, cuando dentro de algunos años se analicen estos «felices veinte», que estamos inmersos en el centro de un temporal de importancia.

La agitación es una de las características del momento, la discrepancia y los enfrentamientos son constantes en todos los ámbitos de la vida y de manera muy especial la polarización política se ha convertido en un lastre que impide llevar a cabo cualquier iniciativa encaminada a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

Una herramienta indispensable para aplicar correctamente las políticas públicas son los presupuestos generales que se han convertido en un claro ejemplo de la incapacidad para el diálogo. De momento no están y tampoco se los espera ya que constantemente aparecen amenazas de bloqueo y anuncios que dejan clara la escasa sintonía existente entre aquellos que tienen que obtener una mayoría suficiente como para que se puedan ratificar.

Con esa actitud se corre el riesgo de dejar paralizado a un país que está intentando salir de una situación colectiva inédita, y que ahora necesita realizar un importante esfuerzo patroneado por aquellos que tienen la responsabilidad de hacer política.

Conviene ser consciente de esta situación y poner sobre la mesa la enorme dificultad del momento y la necesidad de alcanzar acuerdos amplios que faciliten un empuje a la economía y también a la sociedad, convenciendo a los ciudadanos que se puede salir del atolladero en el que estamos encallados, pero eso solamente se consigue aplicando medidas de carácter estratégico, fruto de acuerdos amplios entre las distintas fuerzas políticas y sociales, evitando el cortoplacismo y las miradas desde un solo punto de vista.

La clave posiblemente se encuentra en una palabra en desuso, consenso, ya que la suma de posiciones enfrentadas únicamente nos sitúa en la terrible inacción en la que estamos sumidos.

Empieza a ser urgente reclamar a los representantes de los partidos políticos seriedad y capacidad para resolver problemas. Seguramente sería más sencillo si decidieran dejar en la casilla de salida aquellas cuestiones que los separa de los otros. También convendría que estudiaran con detalle, con minuciosidad incluso, las similitudes que presentan las propuestas propias y las de quienes piensan de otra forma y sobre todo es indispensable evitar mensajes de distancia y enfrentamiento que solamente contribuyen a que los distintos representantes políticos adquieran la condición de héroes o villanos en función de la simpatía con la condición ideológica que representan sin calibrar la aportación que realizan al bienestar de la comunidad.

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