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Javier Cuervo

Conviene saber cuidarse

El público suspendió la función del domingo 20 de septiembre de “Un ballo in maschera” en el Teatro Real de Madrid porque no se sintió seguro y para ello representó una ópera popular sobre la situación española en la pandemia, cuyo argumento conoce ahora toda España.

El Teatro Real fue el primer gran coliseo del mundo que abrió. El teatro tiene reglas sobre cuándo aplaudir y cuándo no, y no se aplaudió al público al entrar en la sala, como sí se hizo en Mallorca con los primeros alemanes que llegaron volando -en más de un sentido- el día en que los hoteleros vencieron a los virólogos porque eran más y tenían lobby. Aunque en España siempre es así, a eso se le llamó la “nueva normalidad”, que -como la vieja- nos tiene de campeones de Europa en pandemia.

En nombre de la libertad, tal como la entienden en Madrid, el Teatro Real podía poner en venta el 75% del aforo. En nombre de la prudencia, la dirección decidió no sacar a taquilla más del 65% de las localidades. El nombre del mercado y de la autorresponsabilidad de los aficionados se vendieron el 51% de las entradas.

Eso metió, en fila que respetaba la distancia, a 905 personas en un espacio cerrado para un tiempo superior a dos horas. Al sentarse, los de las plantas superiores se dieron cuenta de que estaban codo con codo, sin mantener la distancia interpersonal con butacas vacías de por medio, y se quejaron a los acomodadores (en este caso, incomodadores). Sus entradas eran las más baratas y quisieron ver el parecido entre las plantas altas del teatro y los barrios bajos de Madrid, pero en algunas de las localidades más caras los espectadores también estaban como piojos en costura. Sin que empezara “El baile de máscaras” un aforo en mascarilla empezó a patear y palmear. Unos se fueron y otros decidieron reventar la función.

Ahora que se piden prohibiciones claras, incluso controladas por el ejército, la enseñanza del público del Real es que antepuso la salud a la apetencia y no quiso ver una ópera en condiciones de botellón permitidas por la autoridad. Supieron cuidarse. Salud.

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