“El sistema educativo permite el sufrimiento, la incomprensión, el entorno es agresivo”. Manuel Escorial, “disléxico atípico” y presidente de Avadis (Asociación Valenciana de Dislexia y Otras dificultades de Aprendizaje), apunta que “En Estados Unidos buscan a gente con dislexia para llevar a grupos humanos”. Este programador analista muestra sin tapujos su desencanto “A mí me gustaría que esto tuviera otra dimensión” a la par que revive intensamente recuerdos infantiles de una profesora de las denominadas de película y un don Rafael, maestro, que le hacía temblar de miedo, un energúmeno dickensiano que “A algunos compañeros los trató cruelmente”, corrían los años sesenta de la dictadura, escenario perfecto para que personajes de tal pelaje. “Un buen maestro (maestra) educa a sus alumnos (alumnas) para una profesión, (una) un maestro fascinante (las) los educa para la vida. (Las) los maestros fascinantes son profesionales revolucionarios”, escribe el psicoterapeuta brasileño Augusto Cury en su obra Padres brillantes, maestros fascinantes.

“La dislexia nos acompaña desde que el ser humano es ser humano” añade Escorial y desde luego “¡No somos una enfermedad! eso es importante; no tienes el mismo procesamiento que el resto de (las) los niños y ese exceso de sensibilidad llega a hacer daño”. Actualmente nos “Estamos batiendo el cobre” aquí y a nivel mundial. ¿Por qué personajes e instituciones políticas continúan momificadas ante la dislexia? “Nos han acogido, pero nunca se ha hecho nada, yo creo que no da de comer y ese es el problema, la solución de la dislexia vendría de la mano de otra cuestión que no sea la dislexia”. Mientras tanto, “(Las) los niños padeciendo en el colegio ¿esto es serio de verdad?”. ¿Quién puede hacer posible que ¡ya! se tenga representación en el Consejo Escolar del Estado?

“Hubo quien dudaba de la dislexia, ¡de todo hay en la viña del señor!” siendo las víctimas de tal negativismo ese entre de diez y quince por ciento de escolares españoles disléxicos que generalmente sufren bullying y un cruel señalamiento en un entorno donde lo más común es que el profesorado diga “Que se queda empanado (empanada)”. ¿Cuándo cambiará este estado de cosas en educación? ¿Por qué en la dislexia también se refleja la diferencia de clase social a la hora de soluciones educativas? “Soy más creativa y visual que académica” declara la princesa y modelo Olympia de Grecia definiendo su dislexia, según recoge la web bekia.es en dos mil dieciocho, donde también se citan palabras de Beatriz de York confesando que “leer Harry Potter le ayudó mucho”, asimismo la nieta de Isabel II declaraba, tal como se lee en www.minutoe.com en junio de este año, que: “¿Por qué no soy como (las) los demás? (Las) los disléxicos miramos las cosas de manera distinta y encontramos soluciones nuevas”. La dislexia es genética, así pues la emparentada realeza europea es transmisora de una generalizada dificultad de lecto-escritura. ¿Algún enseñante pazguato se atreverá a decirle “empanado” al alumnado elitista? ¿Por qué en la dislexia también existen diferencias a la hora del apoyo educacional según el estrato social? “Descubrimos que mi hermano era disléxico” declara la infanta Pilar de Borbón en el documental “Yo, Juan Carlos I”, film censurado “por la propia Casa Real” en palabras de su director el hispano francés Miguel Courtois-Paternina, redactadas en el periódico de Castilla-La Mancha clm.24.es

Difícil concentración “No puedes soportar mantener la atención”, aunque niños y niñas “Se acercan a aquello que quieren”. Apunta Escorial, en base a su vivencia, que “No era tan importante lo que leía como lo que sentía, la única chispa es el interés” y así memorizan nombres de dinosaurios, plantas, personajes de manga, modelos y marcas automovilísticas. Otra característica es la omisión de letras al escribir “He sido incapaz de hacer una buena caligrafía en mi vida”. La dislexia plantea impedimentos laborales “Te resta puntos en oportunidades de trabajo”. Los números bailan y “Hay problema de lateralidad”, de orientación espacial y de orden temporal, el bloqueo ante la presión del ambiente es insoportable, es problemático el reconocimiento de letras y de la noción de temporalidad, la grafía es incomprensible o en espejo, curiosamente ante la notoria dificultad de aprender y recordar nombres de letras es relevante la facilidad para repetir cuanto las y los educadores dicen en clase. “A un niño (niña) que no sabe reproducir una caligrafía le llaman burro (burra)” sin considerar “El sufrimiento que genera querer hacer algo y no hacerlo”.

“El problema mayor es el tema de la autoestima, es incluso doloroso, esa timidez te aísla, el ser tan introspectivo”, por experiencia afirma que “En el ámbito laboral ha sido terrible, te afecta sí o sí”.

¿Por qué no se implementan herramientas de ayuda? “Si no sabes por qué hay algo, la angustia es tremenda”.

Juegos para móviles como el gratuito diseñado por Luz Rello, disléxica y doctora en Ciencias de la Computación por la Universidad Pompeu Fabra, denominado Dyseggxia. Fast ForWord, programa de neurociencia para el aprendizaje como apoyo lector, audio libros, relectura de cuentos, leer en voz alta una y otra vez “A mucha gente le ayuda leer en voz alta”, inventar rimas y juegos de palabras, uso de la tecnología correctora de textos y tipografía adecuada para facilitar la lectura, dar ejemplo lector en el entorno familiar y cercano. Estos son algunos de los consejos dados por Educo la ONG (organización no gubernamental, sin ánimo de lucro) de Cooperación Internacional por la Defensa y Protección de la Infancia. También ayudarían los exámenes orales, más tiempo para ejercicios, becas y el valorar contenidos más que su expresión escrita, sin olvidar las adaptaciones adecuadas para la EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) tal como ya sucede en algunas comunidades autónomas: Cataluña, Galicia, Murcia y País Vasco.

¿Por qué no se realizan evaluaciones psicopedagógicas precoces para estructurar planes de respeto educativo? ¿Por qué los equipos docentes no comprenden la necesidad de inclusión? ¿Por qué se ha suprimido la atención a la diversidad? ¿Por qué no se refuerzan a las y los docentes mediante conocimientos antes de segregar en grupos de “menos listos o más lentos”? ¿Por qué no se atienden los derechos de niños y niñas reflejados en la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa)? ¿Por qué el profesorado no sabe cómo funciona el cerebro del alumnado disléxico y con otras DEA (Dificultades Específicas de Aprendizaje)? ¿Por qué no se adaptan tareas incluidas las de on-line? ¿Por qué los libros de lectura obligatorios no se adaptan al alumnado con dislexia? Estas y otras puntualizaciones exponen las asociaciones, pero al final, “La educación es para quien pueda permitírsela”.

“Un homosexual no es una persona enferma, una persona con dislexia no está enferma”, “Conozco a muchas personas que son homosexuales, lesbianas, la dislexia no hace diferencia”.

“Ahora mucha gente llama pidiendo recursos” a la sede de Avadis Dislexia Valencia, asociación que mantiene relaciones con entidades como Acd (Asociación Catalana de Dislexa), Dixcr (Asociación Dislexia Ciudad Real), Adixmur (Murcia), Madrid con la Dislexia, Agadix (Galicia), Grandis (Granada), Dislecan (Canarias) y Codes (Coordinadora de Asociaciones de Dislexia y Otras Dificultades de Aprendizaje). Este ocho de octubre de dos mil veinte, “Hemos pedido que el Ayuntamiento se ilumine en rojo, por tener visibilidad”. Rojo como ese funesto corrector que recalca los errores de escolares en sus trabajos escritos. La campaña anual internacional se germinó en Australia expandiéndose por países como Canadá, Gran Bretaña, India, Brasil, Nueva Zelanda, Estados Unidos, España. María Noguera la que fue fundadora y secretaria de Avadis, “Cuando supo que sus hijos tenían dislexia montó todo esto, la clásica madre que está ahí”, logrando organizar jornadas en universidades.

“La vida nos exige a todos (todas)” y “Sin una educación adecuada no tendremos una sociedad adecuada. ¡Tenemos una educación medieval! Pero ¡a la hora de pagar estamos pagando!” y la respuesta generalizada del profesorado es “¡Que repita curso!”, “Estamos utilizando aspirina para una rotura de hueso”. ¿Quién puede extrañarse del unánime “Rechazo de las familias al colegio” un espacio donde comprueban la “Falta de respeto a los miedos” materializándose en expresiones como la de: “¡Ya está aquí la mamá pesada!”. “Burros en un principio” se les tendría que llamar a profesionales cuyo “Problema está en una falta de nivel”, esgrime enfurecido Escorial por tanta inoperancia recalcando que “¡Estamos trabajando con producto humano! si tú no sabes lo que es la dislexia en un aula, ¡que se vayan a su casa!”. “Hay sentencias judiciales que les dan la razón a las familias” como la de Canarias donde “La Administración Educativa está obligada a atender las necesidades especiales de un alumno disléxico” titular publicado por noticias.juridicas.com con fecha del veintinueve de marzo de dos mil diecinueve.

“Pablo Ruiz Picasso no fue un buen estudiante (probablemente disléxico) Cuando el profesor de matemáticas explicaba algún problema a Picasso sólo le interesaba como dibujaba el maestro los números en la pizarra. Muchas veces confesó que se admiraba de haber aprendido siquiera las cuatro reglas”, escribe el periodista de investigación y director del diario digital confilegal, Carlos Berbell, en la biografía de Pablo Picasso.