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Javier Cuervo

Un país es una tienda

Aunque sea confusa y embarullada al gesticular y al hablar, a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso se le entiende lo que dice porque lo repite. No contesta, pero responde.

–Señora Ayuso, ¿Qué medidas sanitarias bla, bla...

–La economía bla, bla...

Aquel fárrago retórico de “Madrid es España dentro de España ¿qué es Madrid si no es España?” lo respondía en “esa libertad, que a cualquier hora se pueda comprar en cualquier tienda”. Madrid es una tienda abierta. Según ella.

No, no es lenta cuando quiere actuar en el sentido en que le gusta hacerlo. En un momento organiza un acto de homenaje a los madrileños muertos por Covid a los que nadie ha reclamado. En otro, videoconferencia con Pedro Sánchez y sus colegas autonómicos, pero “me pido primer”, que tengo funeral en La Almudena. Tiene fe liberal y la fe no se negocia. En el debate sanidad-economía Díaz Ayuso cree a tumba abierta en las persianas levantadas y políticamente saca más beneficio de las pompas fúnebres que de los grupos burbuja. Anunció medidas dolorosísimas y el superlativo encajó mejor con las defunciones que con las restricciones. Por el respaldo que le da su partido podemos inferir que esa habría sido la política sanitaria del PP si hubiera gobernado España. Sanidad, economía y teatralidad política coinciden en la compraventa de corbatas negras.

El gobierno socialista de Pedro Sánchez siempre ha dicho defender lo contrario, aunque no siempre lo ha defendido, como se vio en la desescalada de tres en tres hacia la nueva normalidad y en la apertura al turismo, causa de que la segunda ola estalle sobre la primera. Pese a colocar la salud como prioridad y a encerrar al país durante tres meses, España tuvo y tiene más muertos directos e indirectos que ningún otro país de su entorno. Eso necesita un estudio externo inmediato y no es aceptable decir “ahora vamos a combatir el virus y ya analizaremos después” porque pueden estar repitiéndose errores y, sobre todo, porque se ve la jeta aun detrás de la mascarilla.

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