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Julio Monreal

EL NORAY

Julio Monreal

La lección de Ernest Lluch

La lección de Ernest Lluch

Veinte años después de ser asesinado por ETA en el garaje de su casa en Barcelona, Ernest Lluch sigue siendo una figura de referencia en la democracia española y continúa prestando servicios a la ciudadanía con su ejemplo y su magisterio, no sólo económico, como el que impartió en la Universitat de València a toda una generación, sino también social y cívico, como se está viendo estos días.

Las palabras de Lluch a los manifestantes abertzales en San Sebastián alegrándose de que mientras estuvieran gritando no estaban matando, repetidas ahora en homenajes y recordatorios de su perfil, no pueden ser más oportunas en el marco del áspero debate sobre el anunciado apoyo de Bildu a los presupuestos generales del Estado para 2021 elaborados por el Gobierno que comparten el PSOE de Pedro Sánchez y Unides Podemos de Pablo Iglesias.

El Partido Popular por vía de múltiples portavoces, Vox a través de sus oradores habituales y también algunos destacados líderes socialistas del pasado y del presente han condenado sin paliativos el apoyo de los diputados de la izquierda abertzale a las cuentas, subrayando que son los herederos de los asesinos de ETA, que no han condenado el terrorismo, que hay cientos de crímenes por esclarecer y miles de víctimas directas a las que consolar y respetar. Todo eso es cierto. Ninguna persona de bien va a olvidar el dolor y la crueldad a la que el terrorismo vasco sometió a la sociedad española durante más de 40 años. Y la mayoría de los ciudadanos no perdonará nunca aquella barbarie que se hacía presente con demasiada frecuencia a golpe de bomba lapa y tiro en la nuca. Pero es aquí y ahora cuando han de ser recordadas las palabras y las actitudes de Lluch, secundadas estos días por sus hijas en los homenajes que recibe el político socialista. Mientras gritan no matan. Hoy, los representantes de aquella izquierda abertzale que justificaba los asesinatos ya no gritan, al menos en el Parlamento, lo que sin duda es una victoria de la democracia, la misma que se levantó contra el asesinato de Miguel Ángel Blanco y dijo «Basta ya! La misma que garantiza la representación de los ciudadanos por demarcaciones territoriales y legitima a ésta para participar en los asuntos públicos.

Cada actor de esta representación parlamentaria juega un papel y tiene un interés. La parte del Gobierno que controla Pedro Sánchez quiere unos presupuestos apoyados por el mayor número de diputados posible para ejecutar los proyectos de la reconstrucción post-covid 19 con el mayor consenso. El PP y Vox ponen sobre la mesa a ETA y a sus víctimas para asentar la imagen de un Gobierno extremista y antiespañol. También Bildu pretende con su apoyo a las cuentas desestabilizar las relaciones del PSOE con el PNV y disputarle a éste su hegemonía en el País Vasco. Y la parte del Gobierno que controla Pablo Iglesias aspira a evitar que los socialistas ocupen el centro del tablero sumando a Ciudadanos a la mayoría que respaldó la investidura de Sánchez.

La líder de los naranjas, Inés Arrimadas, no ha retirado a los suyos de los gobiernos que comparten con PP y Vox pero sí los ha sacado de la foto de Colón, el estigma que llevó al partido de Albert Ribera a las puertas de la desaparición. Diez diputados de C’s en el Congreso ya no son casi nada, pero la centralidad que abanderan puede darles una prórroga de vida en los próximos años, y desde luego los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP, ambicionan sus votos y, muy especialmente, a sus votantes. Arrimadas quiere seguir en la liza, aunque Unidas Podemos persigue mantener a los naranjas al otro lado del muro, en el bloque de la derecha.

Sin embargo, en espacios en los que los morados no tienen tanto peso los centristas se abren camino. El paso más cercano y reciente ha sido el pacto alcanzado en el Ayuntamiento de València entre el gobierno municipal de Compromís y PSPV-PSOE con los seis concejales de Ciudadanos encabezados por Fernando Giner. Los populares han ninguneado el acuerdo que ha propiciado la abstención de los naranjas a las cuentas de la ciudad para 2021, pero estos han cerrado con el alcalde Ribó y la vicealcaldesa Sandra Gómez que los recursos extra que lleguen a la corporación el año que viene irán directamente a ayudas a autónomos y pymes hasta alcanzar los 15 millones de euros, más del doble que la asignación de este año; a apoyar actividades e industrias culturales; más fondos para el cheque escolar y ni un solo impuesto cobrado antes del 30 de junio próximo. Si llegan ingresos añadidos y los firmantes del pacto del Rialto cumplen su promesa, los votos centristas habrán resultado útiles para una parte de la ciudadanía que está atravesando muchas dificultades a consecuencia de la pandemia, mucho más útiles que los de los populares o los de Vox, instalados en el debate sobre Bildu y atrincherados en la dinámica de bloques irreconciliables mientras la pandemia sacude a los ciudadanos de todos los colores del arco parlamentario.

El acuerdo político inédito en la ciudad de València puede trasladarse en breve al marco autonómico, donde los centristas de Toni Cantó están tan interesados en no votar contra las cuentas del Ejecutivo de Ximo Puig que pasarían sobre la línea roja que habían trazado ante una subida de impuestos, el incremento de presión fiscal previsto para quienes disponen de más capital mueble e inmueble, a cambio de los refuerzos en los servicios esenciales, apoyo a los sectores más desfavorecidos en esta crisis y un aumento de la colaboración público-privada en el sector de residencias de la tercera edad. El área que dirige la vicepresidenta Mónica Oltra ya se ha pronunciado sobre este último apartado señalando que no será un problema. Al fin y al cabo, y aunque en el presupuesto de su departamento hay una auténtica millonada para inversión pública en residencias, la dependencia del sector privado es tan elevada y la gestión se prevé tan lenta que las necesidades tendrán que ir por delante de los principios ideológicos. Compromís asiste a este pacto con desgana (igual que en el ayuntamiento de la capital) pero no quiere dejar a los socialistas solos bajo los focos. Llegará el momento de presentar ante la ciudadanía el balance de lo realizado y cada uno será medido por sus acciones y sus omisiones en esta travesía de pandemia.

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