Esta mañana me he levantado sin ‘bella ciaos’ y me he tomado el café con galletas dinosaurios. Ya después, me he calzado las bambas de bambar y ¡hala!, a caminar. Ya en el zaguán se me ha ocurrido que el ‘cambio’ está muy sobrevalorado. Es una verdad de perogrullo que los hay buenos y necesarios, que enlazan con el progreso, pero también los hay malos, que encaminan al abismo: fíjense en el climático o en el vírico o en Vox.Después de pegarle tres vueltas al estanque del Palau me he dicho que sea lo que sea lo que digamos del cambio, lo cierto es que Isabel Bonig cambió: primero renegaba del feminismo (brg,brg) y ahora reivindica un «feminismo cordial» (glup). ¡Estupendo! A mí no se me ocurre, ni por asomo, andar por ahí repartiendo carnés de nada, de modo que si ella se ha hecho uno de ‘feminista cordial’, pues estupendo. Reconozco, sin embargo, que el adjetivo ‘cordial’ me incomoda o me enturbia la comprensión, porque no sé si le añade algo al feminismo, y entonces Bonig es una nueva Butler o Preciado, o no. ‘Cordial’ puede referirse al origen o procedencia, como lo hacen intestinal, anal, estomacal, cerebral, dental y genital. En este caso, el feminismo le saldría a Isabel Bonig del corazón. Estupendo, porque es una víscera de primera clase en la jerarquía orgánica, siendo las demás imprescindibles (acuérdense del lacrimal y el ojo seco). Nadie defendería un feminismo axilar, digo yo y por ejemplo. Intuyo, sin embargo, que la presidenta del PP con su «feminismo cordial» no quiere referirse a la procedencia, sino a las formas o al contenido, para oponerse, digo yo, a unos supuestos feminismos fríos, distantes, antipáticos, huraños o ariscos, para abreviar, un hipotético feminismo mala hostia y radical, si no mata hombres, sí mata hombrías, por decir algo.Así pues, el «feminismo cordial» de Bonig podría ser lo mismo que un ‘feminismo malhumorado’, sin añadirle a este último más que la cordialidad («usted primero, compañero, ¡faltaría más!»); o bien algo distinto que desconocemos: quizá un feminismo con nuevos contenidos y fines, una nueva etapa que añadir al ilustrado, al sufragista, al de la igualdad o al de la diferencia. A mí me parece que debería explicarlo porque no puede una soltarlo y quedarse tan pancha, quedándonos los demás en Babia y bambando. En fin, podría tratarse de un hallazgo. ¡Bingo!