Ya hace años, un profesor que conocía me comentó que la ecología se había puesto de moda. Quizás tenía razón, pero yo en aquel momento pensé que la ecología o con lo que hoy se educa mejor al alumnado para defender la naturaleza es la "Educación Medioambiental". Es una disciplina que mucho tiempo atrás se debería de haber impartido en los colegios. Yo desde que inicié los estudios para la licenciatura en Ciencias Biológicas, en la Facultad de Ciencias de la Universitat de València, en el curso académico de 1987, ya impartía charlas sobre la protección del medioambiente, su flora y su fauna en varios centros escolares en los que la enseñanza se llamaba por aquel entonces ciclo de estudios primarios obligatorios de Educación General Básica. En la actualidad, Educación Secundaria Obligatoria.

Mediante material didáctico como son las diapositivas -hoy día con el CD-RW o el pendrive-, voy a seguir impartiendo estas charlas en el Colegio Imperial de los Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer. Es maravilloso poder transmitir a los alumnos el respeto y la preservación hacia los ecosistemas de la naturaleza para poder proteger la flora y la fauna. La función de los seres vivos en los ecosistemas, etc. Si yendo de excursión con los alumnos por la montaña hallamos una piedra, en ese momento la levanto y muestro a los alumnos los insectos que habitan en ese microclima, es decir, explico qué significa el conjunto de condiciones atmosféricas de un espacio reducido, aislado del medio general. Que hay insectos que se llaman escarabajos, que se alimentan de vegetales. Si se ve un escorpión, explico que durante el día permanece oculto bajo las piedras y los troncos secos de árboles y durante la noche sale para cazar insectos de los que se alimenta. El escorpión no debe tocarse porque en el extremo posterior de su cola presenta un aguijón por medio del cual puede inyectar veneno. Y habitan dos especies en nuestra Comunitat.

También les digo que puede haber algún sapo oculto. Una vez termino de explicar lo que hay debajo de la piedra, digo a los alumnos que a la piedra hay que dejarla exactamente como estaba, para que todos estos animalillos sigan su ciclo. Si en el mismo lugar se avista en el cielo un ave rapaz diurna, diré de qué especie se trata y explico que son aves que viven en las montañas, que están protegidas y que está prohibida su caza y que son muy beneficiosas porque depredan sobre otros animales. De ahí, la cadena trófica alimentaria (comida). Es decir, unos animales se comen a otros. Autótrofos y heterótrofos. Por ejemplo: el trigo produce su propia materia fotosintética (autótrofo); una rata se alimenta del trigo; una comadreja se alimenta de la rata y un halcón se alimenta de la comadreja (heterótrofos). Esto es una cadena trófica en un ecosistema terrestre. También les explico que las aves rapaces nocturnas depredan sobre micromamíferos (pequeños roedores) controlando las plagas. Su vuelo es muy silencioso.

Sigo explicando: estas aves rapaces nocturnas, que la mayoría se alimentan de ratoncillos, -cuando los han capturado-, los engullen directamente porque las aves carecen de dientes. Al cabo de unas horas todos los elementos que no son asimilables en el estómago del ave rapaz que han comido, los expulsarán al exterior en forma de una pelota que tiene forma ovoide llamada egagrópila.

Si vemos una serpiente, explico que en nuestra Comunitat habitan nueve especies de serpientes. Dos de ellas son venenosas. La culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) es agresiva. Para inocular veneno tiene que engullir a la presa, si no, no puede. Pero son reptiles preciosos y están protegidos, y no hay que privarles de la vida aunque hay gente que por miedo las matan. Sobre la otra serpiente, la víbora hocicuda (Vipera latastei), les explico se llama así porque en la zona del hocico presenta una protuberancia de forma eréctil. De ahí el origen de su nombre común. Son serpientes de tamaño medio y tienen la pupila de forma vertical. Un diseño en forma de zig-zag que recorren la espina dorsal. Hay que respetarlas. Se alimentan de ratones y de un largo etcétera de especies.

Están también los anfibios, palabra que significa doble vida. Debido a su fase larvaria (acuática) y la fase adulta (terrestre). También están protegidos. Se alimentan de insectos en las charcas donde viven. Ranas y sapos son especies distintas, desprovistos de cola, y otro anfibio que se parece a las lagartijas porque está provisto de cola, es el gallipato. Es el único representante de los anfibios provistos de cola en nuestra Comunitat. Los sapos son anfibios que producen aversión a la gente debido a su aspecto. Pero son beneficiosos consumiendo invertebrados. La gente cuando ve a un sapo lo llama así. Sin embargo no saben que en nuestra Comunitat habitan seis especies de sapos distintos. No expelen veneno, como afirma mucha gente . La piel de estas especies contiene sustancias químicas de naturaleza tóxica. Si se manipulan, conviene lavarse las manos abundantemente. Pero son inofensivos. A estos animales no los valoramos lo que debiéramos, y sufren mucho con la sequía, hasta el punto de que podríamos quedarnos sin anfibios. Estoy hablando de la humildísima rana común (Pelophylax perezi) y del humildísimo sapo común (Bufo bufo). Este último puede llegar a poner de 6.000 a 10.000 huevos. Es crepuscular y nocturno. Pensemos que en España muchas especies de anfibios necesitan solamente una charquita durante un momento del año para llegar allí hacer la puesta y retirarse. Con eso ya han cumplido su misión de dejar genes para la generación siguiente. La rana común (Pelophylax perezi) pone miles de huevos en racimos. Las larvas llamadas renacuajos eclosionan del huevo hacia los seis días; y antes de seis meses estarán convertidas en ranitas. La metamorfosis es la reorganización anatómica que sufren los anfibios de la vida larvaria acuática a la adulta, es decir, se producen cambios en las larvas (renacuajos).

Todo lo que he explicado en este artículo -y mucho más-, es lo que seguiré impartiendo en las clases extraescolares medioambientales -como profesor- a los alumnos en el Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer.