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Juan José Millás.

Incertidumbre

Todo se aplaza. La visita al dentista, al urólogo, al mecánico, a la tía Enriqueta. También la suscripción a Filmin. Hasta las embarazadas fingen ignorar las contracciones para ver si hay suerte y el bebé sale cuando haya pasado el frío o se hayan atenuado los contagios. De momento, vamos a dejar para más adelante la obra de la cocina y de los cuartos de baño. Y nada de cambiar de coche, creo que voy a resistir con el viejo hasta que reviente. Me he borrado asimismo de un curso de cocina japonesa porque no tengo ánimos ni para la española. Tenía que haber comenzado una novela, pero para empezar una novela hace falta un poco de estabilidad emocional. Solo vamos resolviendo lo urgente, que no siempre es lo importante. La cuestión es salir del paso hora a hora, día a día. La ortodoncia del niño puede esperar, no es momento para meterse en gastos, en créditos, en proyectos que el virus puede quebrar en el momento menos esperado.

Hay una cola inmensa e invisible de gente que ha aplazado un viaje, un divorcio o la adopción de una mascota. Mi vecino, en estas fechas, debería tener un perro que se había comprometido a recoger. Pero quién se hace cargo de un animal cuando nos cuesta tanto hacernos cargo de nosotros mismos.

- ¿Y el pastor alemán del que me hablaste? -le digo de ventana a ventana.

-Hemos renunciado a él. Pero mi hija finge que lo hemos recibido y se pasa el día hablando con un cachorro inexistente. Nos tiene muy preocupados.

-Yo -le digo- tuve de pequeño un amigo invisible, pero no me dejó huella, no te apures.

Es mentira. Fingí ante mis padres que se había muerto, para que no se agobiaran, pero continúo hablando a escondidas con él. Es, por cierto, la primera vez que lo confieso. Se llama Ricardo, como un hermano que murió al poco de nacer. Está al tanto de la pandemia, del temporal de nieve, de la novela que debería estar escribiendo y que he dejado para cuando la situación se normalice. Ricardo dice que la situación no se normalizará, que lo propio de la existencia es la incertidumbre. Quizá lleve razón, pero hay incertidumbres e incertidumbres.

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