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Sosa Wagner

Caballo y urogallo

Caballo y urogallo

Caballo y urogallo

   Las lenguas y las plumas mal intencionadas que no se cansan de criticar a nuestros gobernantes denuncian una y otra vez los nombramientos de personas no aptas para los cargos que ostentan. Y es así cómo salen a relucir ministros, subsecretarios, directores generales, presidentes de grandes corporaciones y empresas públicas que no conocen el empeño que se les ha confiado, ayunos como están de cualquier conocimiento sólido. Es decir, que no saben de la misa la media, algo así como los viejos clérigos “de misa y olla”, expresión empleada para ofender a unos pobres diablos que decían latines sin poseer mayores letras.

Pues bien, esta acusación nadie podrá honestamente formularla al director general de “derechos de los animales” del ministerio de Derechos sociales y Agenda 2030 pues dispone este alto cargo de un sólido título de “formador en posicionamiento y manejo de redes sociales” y, como experiencia profesional, alega haber sido “responsable del mantenimiento de tiendas on line”. ¿Qué institución educativa e investigadora ha otorgado dicho título? Nada de la Universidad de aquí o de allá, nada de una Universidad extranjera llena de herejes, en todas estas instituciones anidan el camelo y la patraña. El título de este director general ha sido otorgado por el sindicato Comisiones Obreras. ¡Como debe ser en un país rectamente organizado! Ya era hora de que títulos y enseñanzas se confiaran a instituciones responsables y no a aficionados.

Como estas “Soserías” mías propenden a veces a la guasa o a la ironía, alguien puede pensar que lo contado es una invención galana sacada de mi pobre ingenio. Le diré que se equivoca pues los datos que aporto se hallan en el portal de transparencia del Gobierno de España a disposición de cualquier curioso.

–Podrían haber buscado a un biólogo o a un veterinario –me ha dicho un amigo.

¿Hace falta que aclare la tendencia conservadora y antiprogresista de mi amigo? Me parece que no es necesario.

Con todo, con aceptar lo que de mejora y perfección tienen estos nuevos títulos, me parece que aquí alguien se ha quedado corto.

Se recordará que, hace unos meses, di noticia de la destitución de una señora blanca para un cargo relacionado con las minorías. La razón alegada para su fulminante remoción fue la de no estar adecuadamente “racializada”. Y, en consecuencia, se nombró a una señora negra.

Aplicando este precedente ilustre, creo que el director general responsable de los animales debe ser un caballo.

No un caballo cualquiera. Un caballo ibérico de cuello ancho y crines tupidas.

O un caballo andaluz, elegante, fornido, que luzca melena airosa y cola espesa.

Ejemplares de conducta intachable, empoderados y comprometidos con el programa político transversal e inclusivo.

Es más: echo de menos en el organigrama oficial una dirección general (o particular, lo que sea) dedicada a los derechos de las especies protegidas que no pueden ni deben mezclarse con las que ya viven cómodamente y sin riesgos.

Para este cometido propongo al urogallo. ¿Por qué? Porque es un ave tranquila, con mucha conciencia de clase y sindical, con una familia distinguida de faisanes, perdices y pavos, lo que como curriculum vitae resulta muy lucido. Se codea además con lo mejorcito de las aves terrestres y lo hace con naturalidad y sin presumir.

Solo así, con imaginación y audacia, podremos ir renovando la vetusta y conservadora Administración española. 

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