La Asamblea General, uno de los seis órganos principales de las Naciones Unidas, aprobó el 3 de diciembre de 2018 la Resolución 73/25, por la cual se establece el 24 de enero Día Internacional de la Educación. La coordinación de este día internacional se encomienda a la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la cual ejerce el liderazgo mundial en materia de educación. Entre sus proyectos más destacados, cabe citar el Marco de Acción de Educación 2030 que contribuye al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, así como Los futuros de la educación que pretende replantear la educación y su contribución al futuro de la humanidad con el horizonte temporal del año 2050.

España, estado miembro de las Naciones Unidas desde el año 1955, comparte objetivos educativos con la UNESCO, así como también análogamente con la Unión Europea. En nuestro país, la legislación educativa es manifiestamente inestable, han sido aprobadas ocho leyes orgánicas en los últimos cuarenta años: LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE y recientemente LOMLOE. Una ley educativa conveniente debe representar un marco conciso y perenne, con la finalidad de lograr un rendimiento óptimo del sistema educativo. Asimismo, es imprescindible concebirla desde una visión pragmática, atendiendo a la realidad de la enseñanza aprendizaje del aula. Entender los principios educativos desligados de cualquier partido político o ideología es indispensable para alcanzar el consenso, lo cual constituye en esta materia una apremiante necesidad.

Actualmente, en una tesitura compleja y de modo acuciante, ha sido aprobada la Ley Orgánica 3/2020, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de Educación. La LOMLOE se presenta como una ley orgánica de educación incompleta, gestada y tramitada sin negociación, además de sin consenso. El texto normativo cita en su preámbulo: <<[…] los retos actuales de la educación, que compartimos con los objetivos fijados por la Unión Europea y la UNESCO […]>>. Pese a que las premisas de la LOMLOE reflejan objetivos internacionales, su desarrollo unilateral y su articulado poco preciso lo convierten en un texto inconveniente. Una redacción ambigua en aspectos esenciales, por ejemplo la evaluación y promoción del alumnado (artículo 28, apartado 3) o los requisitos para la dirección de centros docentes (artículo 134, apartado 1, letra c), además de contribuir a modelos más diferenciados entre comunidades autónomas, va en detrimento de la calidad y la equidad del sistema educativo.

Este año 2021, el Día Internacional de la Educación se celebra excepcionalmente el 25 de enero, proclamando el lema: <<Recuperar y revitalizar la educación para la generación COVID-19>>. Es un momento propio para reforzar la estimable dedicación y colaboración de la comunidad educativa, en particular del colectivo docente, el cual representa la principal fortaleza de nuestro sistema educativo. La educación no se limita solamente a proporcionar respuestas, sino que constituye un motor de cambio, el cual transforma la vida de las personas. En este sentido, es un día apropiado también para impulsar y canalizar dicha transformación en la dirección del bien común.