En los últimos años, especialmente en los últimos meses a raíz del cierre mundial de museos debido a los confinamientos, se ha debatido mucho sobre qué valor tiene la institución museo. Los modelos de gestión difieren mucho de un país a otro pero también de una comunidad a otra. En cualquier caso, el debate parece estar siendo ganado por la línea de reflexión que entiende que el valor de la institución museo es mucho más que su retorno económico en el lugar donde se sitúa. El Consejo Internacional de Museos (ICOM) define el museo como «una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo».

Además, resulta que los museos y los centros de arte son una de las instituciones más fiables para la ciudadanía. Lo que desde estos espacios se comparte, se enseña y se transmite a la sociedad tiene un valor intangible, inmaterial e imperecedero. Los centros de arte y los museos son más que una entrada en taquilla (por cierto, bienvenidos aquellos que nos ofrecen todo esto de manera gratuita, como pedagogía de su labor social). Los centros de arte son instituciones valiosas y perdurables, más ahora que estamos viviendo una crisis social, económica pero también política y nos cuesta encontrar instituciones referentes. El arte y la cultura son nuestra herramienta para superar esta crisis y cualquier otra. Valoremos y cuidemos estas instituciones porque son de todas y todos, nos invitan a hablar, a debatir, a conformarlas y hacerlas crecer. No dejemos nunca que la cultura muera, menos ahora.