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Elena Ardiaca

El bienestar mediante los videojuegos

Afortunadamente, a estas alturas, ya nadie se cuestiona el papel de las nuevas tecnologías como forma de interacción de nuestra sociedad. A partir de la incursión de la Pandemia, se ha producido una revolución digital, que ha permitido que dejemos nuestros miedos atrás y veamos el uso plataformas y de aplicaciones tecnológicas como un medio facilitador de relaciones a todos los niveles.

La gamificación, pese a numerosas reticencias por parte de las clases dirigentes, se está convirtiendo en una herramienta que está cada vez más presente en nuestro día a día. Numerosos estudios han corroborado que, el empleo de videojuegos mejora parámetros productivos como la concentración, la motivación, la competitividad y el esfuerzo mediante la diversión, entre otros.

En este sentido, aunque todavía nos queda mucho por recorrer, los demonizados videojuegos, se están convirtiendo en una herramienta totalmente válida para su aplicación en el campo de la mejora de la salud biopsicosocial y el aumento de la calidad de vida.

Así, un equipo de psicólogos de la universidad de Oxford, liderado por Johannes, Vuorre y Przybylski, iniciaron un proyecto, que bajo el título “Undersatanding Shifting Patterns of Videogame Play and Health Outcomes” y publicado en 2021, ha estudiado de qué forma afectan los videojuegos al bienestar personal y a lo que ellos denominan salud mental positiva.

En este estudio, tres mil jugadores voluntarios cedieron su telemetría real mientras jugaban y respondían a una encuesta diseñada específicamente para medir su comportamiento objetivo respecto al bienestar. Los juegos utilizados fueron los populares “Plants vs Zombies: Battle for Neighborville” y “Animal Crossing: New Horizons”

El resultado de este pionero estudio, sobre cómo afectan los videojuegos al bienestar de las personas, ha sido contundente. Se ha encontrado una fuerte correlación entre la práctica sistemática de estos dos juegos y el bienestar de sus jugadores. Por si esto fuera poco, el bienestar se incrementa proporcionalmente al tiempo de juego. Las sesiones más dilatadas en el tiempo provocaron unos menores índices de depresión y de estrés.

Los investigadores han comprobado empíricamente que los videojuegos no son intrínsecamente nocivos para la salud, sino todo lo contrario. La salud mental de los jugadores se ha visto reforzada, a partir de un mayor tiempo de juego. De esta forma, se abre un horizonte muy esperanzador respecto a la influencia que los videojuegos pueden tener en la salud psicológica de la población en general, máxime cuando actualmente, la mayoría de nosotros nos vemos obligados a quedarnos en casa.

Hacen falta más estudios en esta línea que permitan mejorar otros aspectos de nuestra salud, pero esto solo se conseguirá siendo más receptivos a la innovación, determinando su utilidad e implementándola en todos los aspectos relativos a la mejora de nuestra salud biopsicosocial y mejora de nuestra calidad de vida.s

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