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Alfons Garcia

A vuelapluma

Alfons Garcia

El bosque de Oltra

COMUNIDAD VALENCIANA.-Oltra pide comparecer en Les Corts para dar explicaciones sobre la condena a su exmarido por abusos a una menor

COMUNIDAD VALENCIANA.-Oltra pide comparecer en Les Corts para dar explicaciones sobre la condena a su exmarido por abusos a una menor

Es un día de esos de tantos últimamente en que los árboles no deben impedir ver el bosque. Hablo de Mónica Oltra. Hablo de la vicepresidenta no porque ella sea la responsable de los abusos a una niña de 14 años por los que su exmarido ha sido condenado (por segunda vez), sino porque la sentencia reprueba el comportamiento de los equipos de la conselleria que dirige Oltra.

Antes de cualquier palabra, convienen dos precisiones. Una, solo hay una víctima: una niña que sufrió abusos sexuales de un educador y a la que el hecho de que el agresor tuviera algún parentesco con la consellera ha complicado aún más la vida. Dos: Oltra no es la condenada y no es la abusadora, y solo ella conoce el infierno personal que ha podido pasar y está pasando. Y que nunca será el de la víctima.

La vicepresidenta errará si intenta convertirse en víctima y presentarse como pieza de una caza política y mediática. Algo de eso transpira el vídeo que compartió para anunciar que comparecerá en las Corts. De momento, creo que la prensa valenciana ha tratado el caso con una seriedad que no siempre se ha dado.

Oltra no ha de justificarse por los delitos de su exmarido. Pero está obligada a dar cuenta detallada de la actuación de la conselleria con una menor a la que debía proteger porque era su familia. Ha de hacerlo porque la Audiencia de València cuestiona con palabras duras el comportamiento de los profesionales. Habla de «hostilidad» de una técnica, constata que se tardó en trasladar la denuncia a la Fiscalía, subraya que nadie del ámbito de la conselleria dio crédito a la niña y advierte de una «instrucción» paralela por los informes externos que solicita cuando el caso ya estaba en sede judicial. Se entiende que el tribunal no observa nada ilegal (hubiera actuado de ser así), pero políticamente Oltra está obligada a tomar decisiones sobre quienes han participado en el caso. Igual que las pedía antes. Igual que ella hubiera protestado si todo hubiera quedado igual. El silencio no vale. La inacción tampoco.

La sentencia dejará un desgaste personal y político que el tiempo medirá. Que Oltra (y Compromís) pueda quedar tocada no es una buena noticia para el Botànic en general. Por eso solo es esperable cohesión y unidad. En otro momento podía haber dado pie a una inestabilidad interna que ahora no se vislumbra.

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