Marci Segal, pionera en la aplicación de la creatividad más allá del arte y la cultura, instauró en 2001 el día mundial de la creatividad y la innovación (WCID): 21 de abril, brindando un espacio y un tiempo concretos para el fomento de la inventiva en la sociedad. Esta creativa canadiense desarrolla métodos y programas propios, los cuales orientan el proceso creativo hacia la resolución de problemas, la innovación o el éxito personal y colectivo. Todo ello, originado a partir del siguiente planteamiento: «No sería fantástico si las personas supieran cómo utilizar su capacidad natural para generar nuevas ideas, tomar nuevas decisiones, emprender nuevas acciones y lograr nuevos resultados, para hacer del mundo un lugar mejor y hacer que su lugar en el mundo sea también mejor».

En el año 2006, se estableció la World Creativity&Innovation Week (WCIW), del 15 al 21 de abril, prolongando este tiempo de reflexión e imaginación. Con ello, se pretende emular los siete días de la Creación (citados en el Génesis), siendo la fecha del nacimiento de Leonardo da Vinci la referencia para su comienzo y el World Creativity&Innovation Day su solemne conclusión. La figura de Leonardo constituye un referente en el campo de la inventiva y la innovación, adelantó ideas que se redescubrirían siglos más tarde. Representa un modelo multidisciplinar (artista, científico, inventor, filosofo…) de extraordinario ingenio, el cual ejemplifica el enriquecimiento y las sinergias que surgen con el maridaje de materias dispares.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente este día internacional en el año 2017, señalando el impacto de la creatividad y la innovación en el desarrollo económico, social y sostenible. Respaldar la innovación es indispensable para regenerar el crecimiento económico y la creación de empleo, con la finalidad de aumentar las oportunidades de todas las personas. La ONU, basándose en el Informe sobre la Economía Creativa, concluye que «la creatividad humana y la innovación […] han pasado a ser la verdadera riqueza de las naciones en el siglo XXI». Además, entiende el desarrollo sostenible como un concepto holístico, por lo que es conveniente potenciar las conexiones interdisciplinarias, promoviendo el trabajo colaborativo entre las diversas ramas del conocimiento.

En el ámbito educativo, fortalecer la cultura innovadora es trascendental para la actualización y consolidación de mejoras en la enseñanza aprendizaje, así como también para estimular la competencia investigadora y creativa en el alumnado. En este sentido, sería oportuno incorporar gradualmente el trabajo de investigación e innovación en la educación no universitaria, con el objetivo de favorecer la educación emprendedora y transformadora desde una vertiente respetuosa y abierta a nuestro entorno. En palabras de Paulo Freire: «Jamás acepté que la práctica educativa debería limitarse sólo a la lectura de la palabra, a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo».

En estos días señalados, es apropiado invitar a la realización de un análisis amplio y una reflexión profunda de nuestro contexto, iniciando la práctica creativa e innovadora, lo cual constituye el preludio de los grandes éxitos. Todas las personas nos activamos mayormente por dos aspectos, todo lo que es inherentemente significativo para nosotros y el trabajo colaborativo para conseguir logros nunca alcanzados. En esta línea, es pertinente también alentar a una mayor implicación y cooperación para que la mejora de nuestro futuro sea una realidad; el futuro es ahora.