En memoria de David Beriain y Roberto Fraile

La pandemia ha puesto en evidencia que el periodismo es un servicio esencial. Realmente no debería tratarse de nada nuevo, lo ha sido desde siempre. Sin embargo, parece que hasta que no se puso de relieve el trabajo de compañeras y compañeros informando al pie del cañón, nadie le dio la importancia merecida. A ello se suma la labor imprescindible del periodismo frente a las fake news y los bulos en una época de emergencia sanitaria en la campan a sus anchas entre la opinión pública. Por ello, la mejor vacuna contra las noticias falsas es la de ejercer un periodismo de calidad, responsable y contrastado que llegue a toda la ciudadanía.

Además, el lema de este 3 de mayo, La información como un bien común, viene como anillo al dedo. La ONU pone el énfasis en la importancia de «valorar la información como un bien de todos y para explorar lo que se puede hacer en la producción, distribución y recepción de contenidos para fortalecer el periodismo y avanzar en la transparencia y el empoderamiento sin dejar a nadie atrás».

Hagamos una pausa en lo que subraya el organismo internacional, puesto que incide en «garantizar la viabilidad económica de los medios». El periodismo supone un servicio esencial, un bien común, pero a lo largo del último año se han esquilmado las redacciones, han cerrado medios de comunicación y delegaciones territoriales y la precariedad se ha enquistado, más aún si cabe, entre los profesionales de la información. ¿De qué bien común, de qué servicio esencial para la población estamos hablando?

Emergencia sanitaria a la que hay que sumar una emergencia en los medios de comunicación. Llevamos años arrastrando una clarísima fragilidad entre los periodistas que ha acabado por estallar en el último año. Por eso, no vale con reivindicar el reconocimiento de la profesión este día; no vale con lamentarse en Twitter de que tal o cual medio o delegación ha cerrado sus puertas; no vale con llenarse la boca de la importancia del buen periodismo frente a las noticias falsas. Queremos hechos por parte de todos: empresas, administraciones y los propios afectados, los periodistas.

Gota a gota entre todos podremos resucitar una profesión maravillosa. Desde la APPV seguiremos en esta lucha y, por ejemplo, con motivo del Día de la Libertad de Prensa, vamos a entregar un premio de reconocimiento a Elsa González, expresidenta de la FAPE, en el aula magna de la Universidad CEU Cardenal Herrera, por su implicación en reforzar el papel del periodismo en España.