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alberto soldado

Sevilla, València, pentagrama de sueños

Los valencianos de Sevilla son siembra de paz y amistad entre pueblos hermanos

Vivir en Sevilla y sentir la punzada de las raíces valencianas, ese grito que llega desde las profundidades del alma para recordar tu niñez entre aromas de azahar, el pasear de la mano del padre por la València romana, musulmana o cristiana; sentir la dulce lengua de la madre mientras besa tu frente y te peina para ir a la escuela… Recordar las olas mansas de Sorolla que llegan a las arenas de la Malvarrosa; escuchar la armonía melódica de Serrano, leer entre cañas y barros las penas de Miguel Hernández. Todos esos sentimientos llevaron a crear la casa de los valencianos en la Sevilla de Bécquer y Machado, abierta a la luz y el arte costumbrista de González Bilbao, al abrazo de la Hispalis con su Betis y su Guadalquivir musulmán y su Torre de Oro. Si los ríos confluyen en la mar , el Turia que es Guadalaviar, y el Júcar que atraviesa Hoces y descansa reposado en los naranjales de la Ribera, se abrazan amorosamente en la mar Océana, mediterránea y atlántica para mostrar al mundo la luminosidad y generosidad de sus pueblos.

El valenciano creativo es la suma de lo mejor de cada semilla plantada desde los contestanos y edetanos; frutos que asentaron sus esperanzas en una tierra amable, siempre abierta, siempre alegre, siempre renovada, diversa. Ese siglo de oro en la lengua ya propia, llena de aventuras de amor y guerra del Tirant, de la poética de Ausiàs, caminando a los versos intimistas de Casp, Estellés o Brines; ese valenciano funde sus raíces en la Sevilla de aquel patio de Machado con las albarcas de Hernández que por las calles iban dejando pedazos de vida… Pedazos que se han dejado los valencianos de Sevilla que son siembra de paz y amistad entre pueblos hermanos.

La Casa de los valencianos en Sevilla impulsa la presencia de la música parida en la Ribera del Xúquer, de la Sueca de Serrano, del Alberic de Magenti o la Cullera de Talens; de l’ Horta de Catarroja con Izquierdo, o del Camp del Turia con Gómez Deval; el pasodoble creado a las orillas bañadas por el Turia en la Pedralba de Ángel Gimeno, todo bajo la dirección del maestro Jesús Perelló Fuster, del Buñol industrial, obrero y soñador. Compositor del pasodoble dedicado al mecenas valenciano José Luis López que también lanzará sus acordes en la tarde hispalense. Será en el Teatro Hogar Virgen de los Reyes, el jueves, a las 19 horas.

Cada uno de esos genios valencianos entregados a la más bella de las artes ; cada uno de sus espíritus, honrarán la amistad de poetas valencianos y poetas andaluces que con la música han cantado al amor, a la luz y a la noche, al trabajo, los gozos y las penas. Sevilla y València, luz y alegría, unidos por el pentagrama de sueños.

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