De forma incompresible para la mayoría, la imagen de Luna, la voluntaria de la Cruz Roja, consolando a un chico senegalés recién salido del mar, ha molestado a miles de compatriotas que, con la bravuconería y desvergüenza que se respira en las redes sociales, han dedicado a la joven todo tipo de insultos racistas y machistas. No aprecian que, al margen del despreciable uso de seres humanos por parte del Gobierno marroquí en su partida de cartas geoestratégica, los que se lanzaron al agua o cruzaron la valla abierta están desesperados, como cualquiera con un mínimo interés puede saber leyendo, viendo o escuchando reportajes en casi todos los medios.

Lo que no sabemos es cómo se llama el chico del abrazo. Tampoco aparecen siempre identificados muchos de los que consiguieron pisar Europa y se encontraron una realidad que poco se parece a su sueño, aunque quizás sea mejor que la que dejaron atrás. A unos cuantos pudimos acercarnos el lunes en el estreno de «Zoom», el nuevo programa de reportajes de investigación de À Punt. Presentado por Bérnar Giménez, con un amplio equipo detrás de las cámaras, en el primer capítulo sobre la explotación laboral en el campo valenciano, recolectores de naranjas ocultaban su nombre y su rostro por temor a las represalias: perder un trabajo por el que pueden cobrar 15 euros al día por más de 12 horas de jornada. Nos enseñan donde viven algunos de ellos, un lugar denominado «asentamiento», unas naves en ruinas a unos cientos de metros de casa, por donde pasamos casi a diario sin fijarnos. Se titulaba «Esclavos de la naranja’»

Y por una de tantas coincidencias, en Documaster de La 2 emitían el miércoles los tres últimos capítulos de la serie documental «Esclavos», producida, entre otros, por Samuel L. Jackson. El actor viaja a Gabón para reunirse con la tribu de sus antepasados y conduce una historia de 400 años de comercio con doce millones de personas. En paralelo, la oenegé Diving With A Purpose busca barcos hundidos en los que más de dos millones de africanos murieron encadenados. Todavía pueden verse a la carta unos días.

Para acabar la semana, no ya por casualidad sino aprovechando la coyuntura, Telecinco estrena esta noche Adú, el relato de la odisea de un menor desde Camerún a Melilla que fue la película española más vista en los cines en 2020, antes del confinamiento, y ganadora de cuatro goyas. Como ven, muchas son las opciones para mirar más allá de nuestras narices e intentar ponernos en la piel de los demás. Como hizo Luna.